Y van dos. Como el resto de columnistas anda algo manta me ha tocado tanda antes de tiempo, que no hace ni una semana de la anterior, oiga. Pero vaya, que si alguien se tiene que quejar por aguantarme serán los usuarios de Sedice que uno está encantado de la vida.
Esta columna se la dedico con mucho cariño y buen rollo a cuantos visitan éste, vuestro humilde blog, y también a quienes hacen posible aquellos que suelo visitar con frecuencia. ¡Va por vosotros!
Columna en Sedice: Topicazos fant+?sticos
Y he aquí que una panda de descerebrados, con David Mateo a la cabeza, hemos ocupado a partir de esta semana y hasta que los responsables de la web tengan a bien soportarnos, la portada de Sedice, portal de literatura de género.
Hoy, jueves, le toca el turno a la primera columna de un servidor. Y para empezar haciendo amigos, qué mejor que darle un buen repaso a los tópicos que rodean a la literatura de fantasía épica.
Leer la columna: Topicazos fantásticos.
Editando: Para más información echad un vistazo a La sombra de Grumm.
Parecidos sospechosamente razonables
En el primer LP de las discografía de los Hombres G, nada más lejos de mi intención que entrar a valorar sus bondades o miserias, siempre ha habido cierta canción que me ha parecido sospechosamente parecida a una del grupo surf más popular de los USA. Esta la dejaré para otro día lanzando el guante para quienquiera que se atreva a aventurar la respuesta.
La cuestión es que hoy mismo he descubierto otra canción con la que un corte del mismo disco, y van dos, guarda ciertas similitudes sospechosas. Se trata de Centro di Gravitá Permanente del maestro Franco Battiato, más cerca de Palomino que de David Summers en lo físico, que está incluida en su trabajo La voce del padrone de 1981.
El disco de los Hombres G salió al mercado en 1985 y el tema que saquea descaradamente el estribillo del de Battiato, incluso en el toque operístico, no es otro que el de la famosísima «Venezia». Para muestra no uno sino dos botones.
El original (el estribillo empieza hacia el 1:06 de la canción):
El parecido sospechosamente razonable: