Qué vida más triste

No, no es que me haya levantado en plan depre o autocompadeciente. El título hace referencia a la web de Rubén Ontiveros, guionista de televisión, licenciado en Bellas Artes y cortometrajista vocacional. En el video-log de Quevidamastriste podéis seguir semanalmente las divertidas miserias y desventuras de Borja y su Perfect Circle, que cantarían los REM: la Nuria, el Josebas, la Laura, el Rubén… Cada domingo y de resaca, Borja, gruista egoísta, inmaduro y friki, se pone delante de la cámara para relatarnos lo más destacado de su semana. Es difícil no sentirse identificado con alguno de los tics de cuantos personajes pueblan este pequeño universo ideado por el bilbaino.

Como Reusense, me llaman poderosamente la atención, dos cortometrajes que pueden encontrarse en la misma web y que Rubén presentó al concurso Reus 2004. Resulta la mar de curioso ver a los amiguetes del autor, los mismos que aparecen en el video-log, corretear por las calles del centro de Reus, por la plaça de la Llibertat, o sentados en un banco frente al hospital de Sant Juan.

Recientemente la web ha tenido problemas debido al gran número de visitas que recibe. Para solucionarlos, no han tenido más remedio que eliminar bastante material del servidor. Entre los cortos descartados se encuentran la impagable serie Días de Cine, los primeros pinitos de Rubén y sus amigos en VHS o la saga Fatal Frisbi, sátira de las películas de terror adolescente yanquis. Esperemos que, con un poco de suerte, pronto puedan volver a encontrarse disponibles en la web.
Si la página os da problemas y no conseguís bajar la última entrada del video-log, siempre podéis encontrarla en Yonkis.

Un año de Sedice

Cuando el 28 de Enero del 2005 David Fernández, alma mater de Cyberdark, anunció el cierre de sus foros y biblioteca, un pequeño terremoto sacudió a todos sus usuarios y al mundo del fandom de habla hispana en general: ni pataletas, ruegos, ofertas de ayuda, ofertas monterias… nada cambió la inapelable decisión. El 1 de Marzo era la fecha establecida para el cierre.

Apenas llevaba tres meses en la página, participando en uno de sus grupos de creación literaria: Tierra de Leyendas y ya se cerraba el chiringuito. Como comenté en el post de agradecimientos e impresiones ante el cierre: «Casi siempre llego tarde». ¿Había vida para el grupo después de Cyberdark?. Por aquel entonces nos encontrábamos en plena organización del concurso de relatos TDL IV y nadie quería que el grupo desapareciera ni que el concurso quedara en agua de borrajas.

Uno de los miembros, Egelion, en seguida ofreció un portal php-nuke que tenía en funcionamiento bajo el nombre de Sedice. Este fue el destino acordado para seguir con las actividades del grupo y con el concurso. Sin embargo, Tierra de Leyendas no era el único grupo preocupado por su continuidad. Muchos otros buscaban desesperadamente una nueva casa y la noticia de que una posada se estaba adecentando corrió como la pólvora por los moribundos posts. Fue de esta forma como lo que debía ser un pequeño reducto para la superviviencia de TDL, terminó por convertirse en el refugio de gran cantidad de grupos provenientes de Cyberdak, que de forma escalonada, pero incesante, pedían su incorporación a la estructura de foros de la web en ciernes.

Del cierre de Cyberdark surgieron varias webs que pronto formaron, aunque no de forma oficial, lo que se ha dado en llamar la Diáspora Naranja, de entre todas ellas ha sido Sedice, no solo por número de usuarios sino también por actividad y espíritu, la que mejor ha sabido tomar el relevo del portal y convertirse así, en su heredera natural.

Sedice ha cumplido un año, y estrena orgullosa un nuevo rostro. Este paso adelante en la evolución del portal no es solo un mero cambio de apariencia sino el paso definitivo a la madurez y a la enmancipación. Sedice ya no es una más de las webs que nacieron de la disolución de Cyberdark, a estas alturas, el portal ya puede presumir de una personalidad propia y de gran número de iniciativas novedosas. La publicación de un volumen que recoge los relatos presentados al concurso TDL IV y la próxima publicación de los del TDL V; el Rincón del Autor, donde los usuarios pueden intercambiar impresiones con autores noveles o, el Rincón del Lector, que ha creado una verdadera red de intercambio de libros a nivel estatal, solo son algunos ejemplos.

Me gustará que este pequeño comentario sirviera de sentido tributo a cuantos hacen posible con su quehacer diario el buen funcionamiento de Sedice: moderadores, colaboradores y, sobretodo, a aquellos administradores que desde los inicios de la página, han superado a base de voluntad y horas de trabajo, las numerosas y graves dificultades que han aparecido a lo largo del camino. Me abstendré de decir nombres pues a buen seguro me dejaría más de uno y dos en el intento; pero ellos ya saben quiénes son. Y los usuarios que cada día disfrutan de la página, también.

Autoedición

Fue el otoño del 2004 cuando, curioseando por internet en busca de una editorial pequeña que le diera una oportunidad a Nudo de Piedras, topé con la editorial Entrelíneas.
Aseguraban leerse cuanto llegaba a sus manos y responder en el plazo de un mes con un informe sobre la obra. La web, realizada en Flash con una austeridad y buen gusto encomiables, inspira confianza y profesionalidad. Realza ambos elementos, el pop up que aparece en la página principal, con un decálogo para el escritor novel, donde un puñado de buenos consejos no deja lugar a dudas sobre la honestidad de la editorial.

El día 4 de Noviembre mandé el manuscrito y en menos de un mes recibí el informe prometido. Tras leerlo una y otra vez dos cosas me quedaron bien claras: la pimera, que se habían tomado la molestia de leer las casi cuatrocientas páginas de la novela, la segunda, que los elogios que le dedicaban eran excesivos. En la misma me instaban a ponerme en contacto con ellos para concretar una entrevista en Madrid y ya de paso invitarme a un cocido madrileño.
Fue justo entonces cuando buscando alguna referencia sobre la editorial vía Google en foros y demás, topé con un post sobre el tema en Cyberdark. Así conocí una de las webs más importantes para el fandom en habla hispana de los últimos años y más en particular uno de sus grupos de creación literaria: Tierra de Leyendas, creado por eLDanTe.
Desgraciadamente el usuario que había abierto el hilo, Eter, estaba pendiente de la entrevista y por lo tanto en la misma situación que yo. Sin embargo, el post citaba una fecha no lejana como la pactada para su cita con el editor Carmelo Segura, así que decidí esperar sus impresiones, antes de ponerme en contacto con Entrelíneas.

Y llegó el día, pero el mensaje no apareció en el post, ni siquiera al día siguiente. Así que decidí no esperar más y llamé al número que me indicaban en la carta. Me atendió el mismo Carmelo. Como no me era posible desplazarme desde Reus hasta Madrid, le pedí que me enviara por correo electrónico las condiciones del contrato; el hombre no puso ningún problema. Aquella misma tarde las recibí. Era un presupuesto de lo que me costaría publicar con ellos mi obra, en función de tiradas, de la calidad de la edición y del número de páginas. Creo que Eter no tardó en escribir en su post lo que yo ya sabía. Y a partir de aquí se inició en Cyberdark un intenso debate sobre la autoedición, probablemente uno de los más interesantes y largos de los que tuvieron lugar durante los últimos meses de la página.
Respondí el mail de Entrelíneas Editores diciéndoles que de momento no me interesaba publicar mi obra de aquella forma y que les agradecería me devolvieran el original. También les recriminé que en ningún apartado de su página web se hiciera mención al hecho de que se dedicaban a la autoedición. Más tarde conocería casos de gente de Tarragona y de otras partes de la península que se habían desplazado hasta Madrid sólo para recibir in situ el jarro de agua fría. No dudo de la profesionalidad de esta editorial, tengo constancia de que autores que han trabajado con ellos están satisfechos con su trabajo. Sin embargo sus tarifas son caras y no es nada transparente esconder una autoedición bajo el barniz de una edición común y mucho menos darle, a una invitación a publicar tu obra con ellos, el aspecto de un informe de lectura objetivo.

Respeto la autoedición como una vía para el escritor novel que quiera publicar a cualquier precio y disponga de los medios para costeársela. Pero si lo que realmente se quiere es vivir de esto y tener, sino la certeza absoluta, al menos una confirmación profesional de que lo que uno escribe tiene valor literario, lo mejor es seguir enviando originales, convenientemente registrados en el registro de la propiedad intelectual correspondiente, a editoriales y concursos.