Tierras de Acero MGZN #2

Tierras de Acero MGZN #2-? -?Y con el n+?mero 0 van tres. En esta nueva entrega del fanzine, que sigue decidido a superarse-?n+?mero a n+?mero,-?encontrar+?is m+?s p+?ginas, m+?s secciones-?y portada a todo color. Colaboro con un peque+?o relato que ya tuvisteis ocaci+?n de leer en este blog.

Los relatos:
G?? Al sol del omb+? por Rafael Mar+?n.
G?? El umbral del m+?s all+? por Jos+? Carlos Canalda.
G?? Todo cuanto desee por Marc R. Soto.
G?? Carta de amor por Pedro Camacho.
G?? Mobilis in mobili por Alfredo +?lamo.
G?? El polvo que cambio mi vida por Tob+?as Grumm y V+?ctor Mart+?nez.
G?? Tarde de cine (1955) por Enric Herce.
Adem+?s los Ef+?meros de Santiago Eximeno, el microrelato de Javier Esteban y las poes+?as de Iv+?n Olmedo y Rafael Mar+?n.

Nuestras secciones habituales:
G?? Entre la espada y la pared por On+?n L+?pez.
G?? El placer de los libros por Juan Carlos Pereletegui sobre Mundos y demonios.
G?? Desde Tartessos por Alfonso Merelo sobre Se+?ores del olimpo.

Adem+?s incluimos las nuevas secciones:
G?? Clepsidra por Patricia Flores Figueroa.
G?? El +?ltimo de la pila por Pily B. sobre La silla.
G?? Firmas por Francisco Jos+? Su+?er Iglesias.
G?? 42 por Gabriella Campbell.

Pero no se vayan todav+?a, a+?n hay m+?s:
G?? Obra de Andr+?s D+?az por Francisco Calder+?n.
G?? Tierras de leyendas V, una ilusi+?n hecha realidad por V+?ctor Mart+?nez.
G?? Lo desconocido de Lovecraft por Oscar Mariscal.
G?? Algunas pautas para escribir un cuento por Juli+?n Diez.

Y para rematar la faena:
G?? Hablar al bardo, entrevista a Juanmi Aguilera realizada por F.J. Su+?er Iglesias (administrador del Sitio de la Ciencia Ficci+?n).

-?-?En la web del magazine ten+?is todos los detalles sobre d+?nde adquirirlo. Adem+?s ahora podr+?is encontrarnos en todas vuestras tiendas especializadas habituales gracias a la distribuci+?n de SD Distribuciones.

Tob+?as Grumm en Sedice

Tob+?as Grumm

-?-?En portada de Sedice encontrar+?is un art+?culo dedicado a Tob+?as Grumm -alter ego del escritor valenciano David Mateo–?-?y a su saga La tierra del drag+?n.
-?-?El art+?culo, escrito por Lorenzo Miralles con la colaboraci+?n de un servidor, realiza un exhaustivo an+?lisis de los dos primeros vol+?menes de la saga publicados hasta el momento y de cuanto rodea al proceso creativo en-?el que su autor se encuentra sumergido actualmente. No menos jugoso es el adelanto de las primeras ilustraciones del comic Cr+?nicas de la Tierra del Drag+?n,-?fruto de la colaboraci+?n entre el autor y el ilustrador Manuel Calder+?n.

Tob+?as Grumm con algunos de sus personajes

Tarde de cine (1955)

Marquesina del Des Plaines Theatre—¿Es toda en blanco y negro? —susurró disgustada.
  Robert Mitchum, con traje y sombrero negro, les sonreía con su mano derecha sobre el pomo de la baranda blanca del porche. En sus nudillos se leía tatuada la palabra love.
  Por toda respuesta él la miró indiferente: no era debido a la obviedad que había preguntado, ya hacía años que era la única forma en que lo hacía.
  Ella Se sentía mal. Habían comido en el nuevo restaurante de Ray Rock, aquél del que todo Des Plaines hablaba. La hamburguesa le había gustado pero, últimamente, la comida no le sentaba demasiado bien y devolvía con frecuencia.
—Voy al servicio —le dijo sin esperar ninguna respuesta. Él la miró alejarse entre las filas de butacas antes de regresar su atención a la pantalla.

Enmarcado por su larga cabellera rubia, recogida con una diadema, su rostro pálido le devolvió la mirada desde el espejo de pared. Se mojó de nuevo las mejillas y la nuca y se sintió algo aliviada. Cuando bebió un sorbo de agua las náuseas se intensificaron. Consiguió alcanzar la taza del lavabo justo a tiempo.
  Se limpió las comisuras de los labios y enjugó las lágrimas. Se encontraba mejor, aunque algo mareada por el esfuerzo. Ya de regreso ante el espejo, cara a cara consigo misma, se reprendió con la mirada. Lo quisiera asumir o no, sabía demasiado bien qué le ocurría y quién era el padre. Él tampoco tendría ninguna duda sobre ese aspecto pues llevaba meses sin tocarla. Se dio un poco de colorete en las mejillas y se alisó el vestido azul.

Salieron a Miner Street, bajo la iluminada marquesina roja del Teatro. Ella se cogió de su brazo en un gesto mecánico, familiar, sin matiz alguno de cariño. Había oído hablar de médicos que los practicaban de forma clandestina, pero no ofrecían ninguna garantía y el precio era elevado.
  En la esquina con Manheim Road, un muchacho anunciaba a gritos una edición especial del Des Plaines journal: James Dean había fallecido en un accidente de circulación cerca de Cholame, California.

Des Plaines Theatre en la primavera de 1956