Ya está colgada en portada de Sedice la pilastra de esta semana, la cuarta, en su rinconcito de escritos sin enjundia junto al resto de columnas de opinión, pero colgada al fin y al cabo.
Esta va dedicada a quienes las musas, quiéranlo o no, visitan una y otra vez, incitándoles y achuchándoles para que escriban, dibujen, compongan, esculpan, para que se expresen en aquel lenguaje que mejor refleja lo que les hierve dentro. Aquellos que tienen en la cabeza las mismas cosas que el resto de mortales, más otros mundos de propina. No es que esta sobreexcitación de su creatividad les haga mejores ni más importantes, sencillamente les hace, en mayor o menor medida, diferentes.
La imagen que acompaña esta entrada es obra de Winged-elf-girl en devianart.com.