El guardián entre el centeno (y II)

The Catcher in the Rye«Anyway, I keep picturing these little kids playing some game in this big field or rye and all. Thousands of little kids, and nobody’s around – nobody big, I mean, except me. And I’m standing on the edge of some crazy cliff. What I have to do, I have to catch everybody if they start to go over the cliff – I mean if they’re running and they don’t look where they’re going I have to come out from somewhere and catch them. That’s all I’d do all day. I’d just be the catcher in the rye and all. I know it’s crazy, but that’s the only thing I’d really like to be. I know it’s crazy.»
Oséase:
«En cualquier caso sigo imaginando a estos niños jugando en un gran campo de centeno. Miles de niños pequeños, sin nadie vigilándoles, me refiero a nadie mayor, excepto yo. Estoy al borde de un acantilado. Mi tarea es atrapar a cualquiera que se acerque al precipicio, me refiero a si empiezan a correr sin mirar a dónde van, entonces aparezo y les atrapo. Esto es lo que haría todo el día. Yo sería el guardián entre el centeno. Sé que es una locura, pero es la única cosa que me gustaría hacer. Sé que es de locos.»

Hace algo más de medio año os contaba que cambiaba de trabajo. De hecho, dejaba un puesto fijo como webmaster para realizar una sustitución en la Biblioteca de Letras de la Universidad de Tarragona, ocupando una plaza que tarde o temprano tenía que salir a oposición. La convocatoria se hizo pública a principios de septiembre y las pruebas tuvieron lugar el 31 de octubre, la teórica, y el 15 de noviembre, la entrevista.
  Me gustaría dar las gracias a cuantos en su día me apoyasteis en mi pequeña migración. A partir de ahora puedo seguir siendo el guardián entre el centeno técnico de biblioteca, pero ya de pleno derecho.

La imagen que acompaña esta entrada es obra de Panypat en devianart.com.

Columna en Sedice: Tierra de tontos

encefalograma planoUno de los principales handicap que se suele reprochar al cine comercial actual es su infantilización tanto en argumentos como en temáticas; pero esta falta de madurez es extensible al resto de productos culturales, sea televisión, literatura e incluso a nivel musical. Por otro lado cada vez resulta más difícil encontrar productos de calidad dirigidos a niños, con lo que estos y los que consumen los adolescentes, poco adecuados para los primeros en la mayoría de los casos, se confunden. No es extraño encontrar a adultos de treinta y tantos actuando todavía como cuando ocupaban un pupitre en el colegio, o sorprenderse ante la precocidad mal entendida de ciertas reacciones infantiles. ¿Nos dirigimos a una sociedad de adultos inmaduros y pequeños tiranos? ¿Asistimos a una globalización cultural que en lugar de atender las necesidades de cada edad nos trata a todos como a tontos?

Leer la columna: Tierra de tontos.

La imagen que acompaña esta entrada es obra de Burlapzack en devianart.com.

Helio clandestino

globoDos viejos amigos que comparten piso, la preparación de un cumpleaños y un vendedor de globos de helio. Estos son los elementos principales que componen Helio clandestino, relato que el e-zine bimestral Palabras diversas me publica en su edición de noviembre 2007. Esta publicación electrónica, que ya cuenta con ocho números, destaca por su eclecticismo: da cabida a todo tipo de temáticas y de géneros, desde fantasía a literatura infantil pasando por crítica social; desde poesía a relatos pasando por ensayos. Y todo presentado en un diseño atractivo y funcional que facilita la lectura de los textos y el acceso a la información sobre los autores.
El relato se encuentra dentro del apartado «La prosa que no cesa», no puedo poner un enlace directo al texto porque la programación utilizada en la web no lo permite.

Leer Helio clandestino.