Reseña de «Anoche Martín habló otra vez en sueños» en Ocio Joven

Corre a por ellaNo ha tardado en aparecer la primera reseña sobre la revista de la que todo el mundo habla. Y no creo estar exagerando ni un ápice si digo que hacía mucho, muchísimo tiempo, que no leía una crítica tan elogiosa con todos y cada uno de los relatos que componen una publicación. Acerca de mi aportación el autor comenta que:

«Pretender contar un thriller psicológico al mismo tiempo que se reflexiona sobre las dificultades con las que el trabajo y el estrés traban las relaciones de pareja, no es tarea fácil. Pero el lograrlo en apenas quince páginas es casi un milagro.

Enric Herce nos ofrece un relato tenso, eléctrico y profundamente emotivo cuya resolución nos dejará sorprendidos. Un gran ejemplo de cómo reducir los elementos narrativos para no contar más de lo que realmente interesa.»

La lectura de esta reseña ofrece, a todos aquellos que todavía dudáis sobre la conveniencia de adquirir un ejemplar de esta magnífica publicación, un motivo más para que os decidáis a conseguirla de inmediato o a suscribiros por si su precio, 3€, su exquisita maquetación diseño y portada, y un contenido avalado por el savor faire de su coordinador, David Mateo y editor, Scifiworld, no fueran suficientes. Estoy seguro de que dentro de algunos años, cuando Historias Asombrosas haya alcanzado el estatus de «clásico« dentro del género patrio, sólo unos pocos elegidos podrán sacar pecho y decir aquello de «pues yo la tengo completita, desde su primer ejemplar». Todavía estáis a tiempo de ser uno de ellos.

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Columna en sedice: Diez céntimos

Un pellizquito de nadaHay que ver con qué facilidad nos acostumbramos a ciertas cosas. De hecho nuestra capacidad de adaptación a nuevas situaciones: cambios de empleo, cambios de pareja, cambios de residencia… nos resulta de gran utilidad para tirar p’alante en el cabrón día a día y a otra cosa mariposa. Por desgracia, sucede en ciertas ocasiones que nuestra habilidad para tragar con todo, pasotismo le llaman algunos, puede gastarnos malas pasadas. Como que cierta panda de fariseos aprovecharan el cambio de moneda para subirse el sueldo e instaurar nuevas tradiciones inflacionistas. Aunque parezca una leyenda del pasado sucedida en una galaxia muy lejana y que pronto olvidarán los más jóvenes del lugar, la dura realidad es que semejante gamberrada sucedió hace bien poquito y por estos lares.

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