Seis libros (VI): El susurro del bosque, David Mateo

El susurro del bosqueComentaba David Mateo, con motivo de la presentación de Perversa en Barcelona, el peso que el contexto histórico tiene en la buena fantasía y de la importancia que él da, a la hora de escribir un cuento, a contextualizar adecuadamente la narración en el marco histórico que le permita plasmar mejor la idea central a desarrollar. Esta idea tiene especial importancia en El susurro del bosque puesto que el autor nos ofrece su particular visión de La Leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving, pero lo hace desplazando la acción desde el siglo 17 en New Amsterdam, la colonia holandesa a orillas del Hudson que daría lugar a Nueva York, a finales del 16 en Ollaytambo, Perú, tras la conquista del imperio inca por parte de Pizarro. Es en este ejercicio de descontextualización de la historia donde el autor consigue que ésta adquiera connotaciones totalmente distintas al original.
  También hay que apuntar que el modelo seguido por la obra, antes que el literario, es la versión cinematográfica rodada en 1999 por Tim Burton. Ello queda claramente reflejado tanto en su estructura, ese whodunit que apunta Rafa Marín en el prólogo, como en su desenlace. Sin embargo que nadie se lleve a engaño, El susurro del bosque, nos cuenta una historia elaborada con nuevos mimbres. Y si bien el monje fantasma y su guja española que tienen aterrorizados al pueblo de San Pedro tiene su origen en el jinete alemán que cabalga por Sleepy Hollow con la cabeza que le arrancó una bala de cañón bajo el brazo, el protagonista de esta obra, Tomás, huérfano lazarillo del párroco de San Pedro, nada tiene en común con el desgarbado maestro Ichabod Crane, y sus circunstancias no pueden ser más diversas.
  La condición de relato largo o novela corta, según se prefiera, le sienta estupendamente bien a la historia. Sin un ápice de paja el autor va al grano desde la primera línea. En apenas dos páginas conocemos la historia del pueblo y se nos presenta a Tomás, pasando rápidamente a un segundo capítulo que ya nos sumerge de lleno en la trama y en el misterio que envuelve a San Pedro y sus pobladores. La variopinta comunidad que vive sumida en sus quehaceres cotidianos, pero sin poder apartar la mirada de una selva preñada de misterios y leyendas ancestrales de la que sólo les separa un puente y cuatro torreones, construcción que les permite sortear las aguas del oxcoa y acceso simbólico a las verdaderas raíces de aquella tierra, deseterradas por el conquistador español a lo más profundo de la espesura.
  Se trata de una lectura amena, ágil, que atrapa sin artificios y que ante el estímulo de su corta extensión, empuja al lector a seguir leyendo hasta conocer un desenlace en el que no faltan giros argumentales que concluyen la lectura dejándote con buen sabor de boca. Si a ello le sumamos un estilo sintético, comedido, que elude en todo momento recrearse en descripciones o alargar la trama con párrafos retóricos, podemos decir que, efectivamente, nos encontramos ante una obra muy adecuada para jóvenes lectores, de esas que consiguen despertar el apetito por la lectura. Aunque sería una verdadera lástima que el hecho de haber sido publicada en una colección juvenil la lleve a ser descartada por paladares más adultos. Para quienes ya conocen la obra de David Mateo bastará con decirles que si disfrutaron con los cuentos de Perversa, El susurro del bosque es el relato que les falta en esa antología.

Ficha del libro: El susurro del bosque.
Web del autor: David Mateo Escudero.

Primeras veces

¿cuánto por un 10?A lo largo de los últimos años este blog ha sido testigo de varias de mis primeras veces relacionadas con el mundo de la literatura. A bote pronto recuerdo la primera crítica de un relato que me hicieron, la primera vez que gané un premio y que asistí a una entrega, la primera vez que me hicieron una entrevista, mi primera publicación bajo demanda y, por supuesto, mi primer libro publicado en papel. Ahora una nueva primera vez salta a la palestra, también relacionada con un premio literario. Voy a perder la virginidad en eso de ser jurado, para más señas en el I Premio de Relatos Ovelles Elèctriques, y Eugeni Guillem ha tenido la gentileza de dedicarnos una entrada en Ovelles elèctriques a cada uno de los miembros.
  Creo que será una experiencia muy interesante y útil la de ver la tangana desde el otro lado de las barricadas. Ya os contaré.

Seis libros (V): La maldición, Francisco Javier Illán Vivas

La Maldición. La cólera de NébulosSi en varios de los libros que conforman esta serie de reseñas se aprecia la tendencia a romper con los tópicos del género épico actual establecidos por la trilogía de Tolkien, buscando un punto de vista desmitificador, la obra de Francisco Javier Illán Vivas decide recorrer la senda opuesta, alejándose del referente, pero en dirección al mundo clásico. Quizá pueda resultar paradójico, pero dicha decisión se me antoja, en tiempos digitales, de incorrección política y de socarronería Tarantiniana, como la más arriesgada posible.
  ¿Qué nos ofrece esta primera entrega de La cólera de Nébulos? La respuesta corta sería una versión de la Odisea pasada por el tamiz de todos aquellos autores y personajes que forman parte del ideario aventurero de nuestros padres y abuelos; la mitología clásica se mezcla con el espíritu de Walter Scott, Malory o Robert E. Howard.
  Del mismo modo que a Ulises le costó una epopeya de veinte años el regresar a Ítaca y salvar los escollos que los dioses del Olimpo ponían en su camino, Eleazar y su fiel amigo Eostes perderán su condición de Eternos y no podrán regresar al hogar de los dioses, Celestos, hasta haber concluido una serie de pruebas al ser castigados por el padre del primero, Nebulos, el equivalente a Zeus en la particular mitología del autor. A partir de este punto se iniciará la aventura de los dos jóvenes a lo largo y ancho de Occidenter, tierra maldita desde que sirvió de escenario al singular combate entre Nébulos e Infernos y que terminaría con la reclusión del segundo en el Orco, equivalente al Averno.
  En su periplo los dos héroes tendrán que hacer frente a infinidad de peligros, algunos relacionados con las trifulcas políticas de los pobladores mortales del lugar y la mayoría con las tareas que les han sido encomendadas. Son estas últimas las que permiten al autor dar rienda suelta a su imaginación y servirnos un festín de combates, monstruos, magia y bellas mujeres. Cada vez que un escorpión gigante, un homosaurio o cualquier otra de las abominaciones entraba en escena, no podía evitar imaginármelas como creaciones en stop motion del genial Ray Harryhausen y regresaban a mi memoria películas como Jasón y los argonautas, El viaje fantástico de Simbad o Furia de Titanes, referentes claros de la obra. La sucesión de misiones podría convertir el argumento en excesivamente lineal si no fuera por la inclusión de los mencionados conflictos relacionados con las distintas civilizaciones de Occidenter. Valgan como ejemplos las disputas en el seno del ejército asgardiano o la guerra entre Asgardia y Olimpia, que toma el protagonismo a lo largo de buena parte de las páginas centrales de la obra relegando la trama principal a un segundo término.
  El lenguaje que utiliza Francisco Javier resulta acorde con un contenido que elude la modernidad. Abunda la adjetivación y más que buscar que el lector sienta las cosas a través de los diálogos o de los hechos relatados, es el narrador omniscente el que decide en qué aspectos poner énfasis, diciéndole al lector lo que debe sentir en cada momento. Esto puede producir cierto desconcierto en los lectores más jóvenes, pero en cambio puede transmitir a los veteranos la reconfortante sensación que se siente al revisitar una obra clásica.
  El dibujo de los personajes sigue la misma línea que el resto de elementos. No existe punto medio entre la heroicidad y la maldad. Una vez más asistimos a la lucha entre el bien, encarnado por personajes atractivos y valerosos, y el mal, personificado por seres monstruosos y viles o por fulanos ruines y malvados. Dado el espíritu que guía a La Maldición hubiera sido un error apostar a fondo por personajes más complejos, pero aún aceptando los patrones a que responden he echado de menos mayor complejidad en algunos de ellos, sobretodo en Eleazar y Eostes que asumen sin titubeos el terrible castigo al que se ven abocados y la pérdida de su condición de dioses, enfrentándose a mil amenazas, no sin dificultades, pero siempre con esa actitud de héroes de los de antes que apenas deja margen al lector para temer por su suerte. Personajes como Nébulos o los comandantes asgardianos como Bejl o Zathor me han parecido mucho más interesantes. En ese sentido resulta muy inteligente la inclusión de dos féminas, Annae y Zaida, como acompañantes del duo protagonista en el tramo final de esta primera novela de la saga, pues sin duda propiciarán que a lo largo de las siguientes entregas ambos muestren más matices de su personalidad, tal vez alguna debilidad, y en consecuencia resulten más reales. Lo mejor de todo es que no hace falta esperar para saber cómo sigue la historia pues el segundo volumen de la aventura, El rey de las esfinges, ya se encuentra a la venta.

Ficha del libro: La cólera de Nébulos.
Web del autor: Francisco José Illán Vivas.