Friki en El diablo me dijo

José Miguel Vilar, autor de Los Navegantes, le ha dedicado unas líneas a Friki. Todos aquellos insensatos que todavía no conocen su ópera prima y quieran hacerse una idea de cómo las gasta el teclado de José Miguel, no tienen más que descargarse sin pagar un céntimo su novela breve Después del orgasmo.

Friki, la nueva novela para chavales de Enric Herce Escarrá, me ha removido cierto recuerdo: el día en que un informático (agárrate) me llamó friqui cuando le dije que me gustaba leer. Tremendo. Pero vuelvo a la novela y digo que espero que caiga en manos de muchos niños, porque es de las que inventan lectores, y premian la imaginación, y muestran qué grande que es contar historias o que te las cuenten. Al fin y al cabo, el prota salva la tierra sólo con su gracia para hilar historietas. Larga vida a este libro y a sus personajes. Y que la chavalería lo lea, y a ver si inventamos a los futuros lectores y escritores.

Por otro lado, aprovecho la ocasión para recomendar «Secuencia» de J.E. Álamo, relato que ha merecido el primer accésit del II Premio de las Editoriales Electrónicas, y en el que se puede apreciar a la perfección la capacidad que tiene Joe para captar como nadie cuanto rodea a esos microcosmos que son los bares y para introducir el elemento fantástico en su peculiar cotidianidad. Podéis leerlo aquí: Secuencia.

Show must go on

sin empujar que hay pa todos

«Habitantes de la casa, la situación en el exterior es insostenible y me temo mucho que ésta será la última vez que podamos conectar con vosotros. No perdáis la calma y manteneos dentro del perímetro de seguridad, el muro contra fisgones convierte vuestro emplazamiento en un auténtico fortín, si no intentáis huir como hizo Pedro, tenéis alguna posibilidad de sobrevivir. La mala noticia es que los aprovisionamientos van a dejar de llegar, a partir de ahora sólo dispondréis de vuestro huerto y de los animales de la granja para alimentaros… Volviendo a Pedro, ya sabéis que su estado sigue empeorando, la herida no sana y ya sólo es cuestión de horas que se convierta en uno de ellos. Por un ajustado margen, el 53% de la audiencia ha decidido que quien debe dispararle en la cabeza es…»

Margarita

mar

«Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar…», dice el narrador, contemplando impasible como la niña agita los brazos incapaz de mantenerse a flote. «Yo siento en el alma una alondra cantar tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento…», lees, sintiendo como el agua salada inunda tus pulmones.