De toros y fiestas mayores

torito bravo

No voy a añadir un escrito al eterno debate antitaurino, la Fiesta Nacional es la que es y cada uno tiene lo que se merece. Sin embargo me gustaría comentar un par de cosas referentes a un tema que estos días parece estar, más que nada por la falta de noticias que acarrea el verano, de rabiosa (sic) actualidad.
  La primera en relación a la polémica de la recurrente presencia de toros y vaquillas en fiestas mayores varias. Dado que al personal lo que le mola es que la adrenalina le salga por las orejas, armado de valor tras los cubatas de turno, propongo un par de opciones mucho mejores a la de soltar hastados en un recinto cerrado para que los mozos hagan el ganso. Si de lo que se trata es de jugarse la vida tontamente, no tanto en el caso de las vaquillas como en el de toros hechos y derechos, propongo:
  Opción A, el buscaminas. Se llena de minas antipersona el primer pedregal a mano, se delimita la zona por cuestiones de seguridad, y se deja que la muchachada lo cruce reiteradamente entre las risas y jolgorio del respetable a cada estallido
  Opción B, el Indiana Jones. Se llena de pirañas el mejor cacho de agua disponible, sea embalse, lago o similar, se tiende una cuerda por encima del agua de orilla a orilla y se anima a los descerebrados de turno a cruzarlo ofreciéndose dos opciones: hacerlo a nado o a lo funambulista.
  En relación al noble arte del toreo tengo una propuesta de modificación del reglamento que considero debería ser tenida en cuenta por quienes tengan voz y voto en estos temas.
  Como cualquiera sabe ya la tauromaquia simboliza la vida misma, el bello conflicto entre la vida y la muerte; un duelo de igual a igual entre un señor vestido de luces que tras años de formación se bate en un recinto circular armado con capote, banderillas, estoque, una panda de secuaces e incluso caballería, a un bicho con cuernos algo desorientado. Mi propuesta va dirigida al tema del indulto. Por lo visto si el animalico colabora en el espectáculo, público o torero pueden pedir el perdón y si el presidente del festejo lo conecede, se le retira a verdes pastos donde disfrutar de una dulce vida de semental. No veo mal esta opción, aunque atendiendo a la naturaleza misma del enfrentamiento que, repito, como todo el mundo sabe, no es otra cosa que un duelo de igual a igual… ¿No sería justo añadir la opción de indulto en caso de que el toro derrote al maestro sea por cornada certera o volteo con traumatismo craneal galopante?

Saudade

Esta entrada está dedicada a cuantos alguna vez se han visto sometidos al dulce influjo de este inefable sentimiento.
  Rebeca y yo escuchamos por vez primera este fado llamado «Lluvia» caminado por las empinadas calles de Alfama, cerca de la Sé de Lisboa. Entramos en el pequeño establecimiento de donde provenía la música y no dudamos en preguntar por el CD y comprarlo. Una dependienta muy agradable nos explicó que su intérprete era Mariza, reina indiscutible del fado en la actualidad. Ella misma nos habló de los lugares a los que los lisboetas acudían cuando querían escuchar fados, allá en el Barrio Alto.
  El portugués escrito se entiende razonablemente bien, pero en este enlace tenéis la traducción al castellano de la letra.

Chuva (2001) Mariza

As coisas vulgares que há na vida
Não deixam saudades
Só as lembranças que doem
Ou fazem sorrir

Há gente que fica na história
da história da gente
e outras de quem nem o nome
lembramos ouvir

São emoções que dão vida
à saudade que trago
Aquelas que tive contigo
e acabei por perder

Há dias que marcam a alma
e a vida da gente
e aquele em que tu me deixaste
não posso esquecer

A chuva molhava-me o rosto
Gelado e cansado
As ruas que a cidade tinha
Já eu percorrera

Ai… meu choro de moça perdida
gritava à cidade
que o fogo do amor sob chuva
há instantes morrera

A chuva ouviu e calou
meu segredo à cidade
E eis que ela bate no vidro
Trazendo a saudade

Dos nuevas críticas de Friki

La primera a cargo de Mariano Villareal, quien desde Literatura Fantástica opina que:

La trama transcurre en los escenarios habituales de los chicos de diez años, con las preocupaciones típicas de su edad: la familia, la escuela, el patio del colegio, los amigos, los enemigos, los profesores, etc. Enric Herce trabaja valores como la tolerancia, el respecto, el compañerismo, la convivencia interétnica, las relaciones paterno-filiales y, muy especialmente, el cuidado del medio ambiente. Capítulos breves que explican, sucintamente y con un lenguaje adecuado, conceptos como cambio climático, capa de ozono, deforestación, calentamiento global o equilibrio ecológico, y ponen demanifiesto la irracional forma de actuar del hombre en la gestión de los recursos naturales del planeta.

Aquí tenéis la reseña completa: reseña de Friki en Literatura Fantástica.

La última hasta el momento nos llega desde el teclado de Eloi Puig, responsable de La Biblioteca del Kraken.

Tomás es el prototipo de futuro friki: Un crío al que le encanta leer, dibujar, que sigue series interminables de cómics … y que en cambio deja de lado la pelota. Es un crío inteligente, rodanchón y lleva gafas (sólo le falta una camiseta negra y barba dentro de unos años y será el friki perfecto). En la escuela tiene los problemas típicos de su edad: Él es diferente y otros chicos más mayores -y más ignorantes- le empiezan a llamar «friki» sin que Tomás sepa exactamente el significado de la palabra -nada que un niño de hoy en día no pueda solucionar en internet. Así pues uno de los pilares de la novela es demostrar a Tomás (y de paso al lector) que eso de ser friki no tiene nada malo. Siempre bajo palabras amables y con una línea de acción simple y orientada a los niños.

Podéis leer aquí la reseña completa: reseña de Friki en La Biblioteca del Kraken.