La cinta blanca – Infectados – Mapa de los sonidos de Tokyo

La cinta blanca. El autor de «Funny games» nos muestra una serie de extraños sucesos en el marco de una pequeña comunidad protestante alemana justo antes de la Primera Guerra Mundial. Usando el mismo blanco y negro de las fotografías y filmaciones que nos han llegado de la época, la cámara se mueve de la esfera privada a la pública mostrando al espectador los sucesos de forma objetiva, sin juzgarlos, pero permitiéndole conocer la educación y ambiente en el que creció la generación que apoyó la subida al poder del nazismo. Bocado gourmet para paladear sin prisas. Amantes de montajes videocliperos abstenerse.

Infectados. Una excelente muestra de porqué en los USA toda una generación de nuevos cineastas españoles lo están petando en el género de terror. Partiendo de una premisa poco original: en una Tierra barrida por una epidemia unos pocos supervivientes intentan eludir la infección, los hermanos Pastor apuestan por la road movie centrándose en la historia de dos hermanos y su lucha por sobrevivir junto a la novia del mayor y una chica bien que han encontrado por el camino. Quien espere un correcalles de infectados postapocalípticos saldrá decepcionado. Su espíritu se encuentra más cerca de «La carretera» que de «28 días después».

Mapa de los sonidos de Tokyo. La Coixet nos ofrece una nueva historia de amor, lástima que nunca lo haya vuelto a hacer con el sentido del humor que en «Cosas que nunca te dije», aunque en esta ocasión se sumerge en el ambiente «bladerunero» de la capital nipona. La directora consigue que la localización impregne toda la narración, mostrándola como una ciudad tan apasionante como fría, igual que los corazones de los seres que la pueblan, y logrando eludir la sensación de que su elección es mero exotismo. Sigo sin acostumbrarme a la dicción en castellano de Sergi López, pero la química entre su personaje y la asesina japonesa, a pesar de lo que he leído en alguna crítica, me resultó perfectamente creíble.

El cocinero del Nautilus

nautilusCon Enric Herce tomé contacto vía facebook por aquello de la coincidencia. Pronto descubrí que a parte de compartir nombre y apellido, ambos sentíamos debilidad por la literatura. Entre plato y plato Enric Herce escribe libros: «Cómo sobrevivir en los restaurantes y no morir en el intento» o «Girona, cuina a cuina», en los que el reputado chef catalán demuestra su capacidad para acercar los entresijos de los fogones al público no especializado y dar excelentes consejos para moverse por esos restaurantes de Dios, muchos de ellos vigentes todavía y eso que ya han pasado más de veinte años desde el primero.
Enric tiene un blog bilingüe con el acertado nombre de El cocinero del Nautilus. Acertado porque refleja la perfecta fusión de cocina y literatura que emerge de sus entradas, que se leen y releen con un placer inusitado en estos tiempos de lectura rápida internetil. Cada una de las historias que el chef comparte con nosotros tiene el sabor del buen caldo que ha hervido horas y horas extrayendo la esencia de soberbias materias primas; Enric lleva a cuestas muchos años de experiencia entre fogones y tiene talento para transmitirlos y enseñarnos el mundo que habita más allá del comedor, sin trampa ni cartón, siendo generosísimo a la hora de compartir jugosas anécdotas, historias que su buen escribir transforma en auténticas delicias que merece la pena saborear con calma. Aquí va una pequeña muestra de lo que podéis encontrar en su rincón virtual:

De entre todos los animales que perecen en la cocina, he dejado para el final al más noble y guerrero de todos ellos: el bogavante. Confundido por mucha gente con la langosta, el bogavante, esta dotado de dos pinzas parecidas a tenazas, que son sin duda alguna armas temibles y poderosas, capaces de partir por la mitad a cualquier pescado o marisco que se cruce en su camino. Por ello, los pescadores atan estas pinzas con alambres o gomas, en cuanto los sacan del agua. En la cocina, cuando el cocinero clava la hoja de su cuchillo en su lomo, el bogavante se alza furioso sobre sus pequeñas patas, y muestra desafiante sus tenazas, con la arrogancia propia de un animal noble que asusta a algunos. Por eso, y porque hay muchos pescadores a los que les falta un dedo por su culpa, y también porque he visto a un bogavante abierto, cociendo sobre la plancha, engancharle el dedo a un cocinero y hacerle sangre, considero a este animal un autentico aristócrata del mar.

Igual de recomendable es su otro blog Crónicas gastronómicas de Cal Padrí, íntegramente en catalán, aquí el chef desgrana el día a día del restaurante que regenta en Platja d’Aro desde hace ya diez años y nos desvela sin rubores secretos de fogones, como la elaboración de unas sencillas, que no simples, croquetas, la de unos exquisitos canelones, toda la preparación que conlleva un banquete nupcial, o recetas de cocina.

Pedradas (y 4)

Friki

Enric Herce Escarrà
Pedradas
Col·lecció Hespèria, 4
ISBN 978-84-613-7241-6
64 páginas

En esta colección de breves muestras Enric Herce nos lleva sin transición aparente del humor al horror, buceando con el surrealismo, jugando con los tópicos de los géneros fantásticos, siempre exhibiendo una prosa contenida, cuidada, que permite disfrutar de la necesaria relectura que exige el género.

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