Pedradas en la Biblioteca del Kraken y en Públics

PúblicsEloi Puig, alma mater de las Ter-Cat y responsable de la Biblioteca del Kraken, página de referencia en cuanto a reseñas de literatura y cómics de género se refiere, firma la primera reseña de Pedradas, selección de microrelatos y relatos cortos de la que ya os hablé en su día.

Con cuatro pinceladas el autor debe hablar del protagonista, de la ambientación del cuento, de la trama y sobre todo del desarrollo de ésta. Con cuatro palabras hay que crear literatura, arte en definitiva. Cierto es que no todos los cuentos publicados en esta recopilación tienen esa mínima expresión escrita, pero también es cierto que Enric Herce tiene la particularidad de crear relatos que cuanto más cortos, mejores y originales son.

Podéis leer la reseña completa aquí.

   Por otro lado, pero sin cambiar de tema, la guía cultural del Ayuntamiento de Tarragona, que se distribuye de forma gratuita y que puede ser consultada on line, publica en su número 112, especial Sant Jordi, un interesante artículo de Jaume Llambrich, editor de Petròpolis, sobre las editoriales del Camp de Tarragona, y en el apartado vitrina de libros un comentario sobre Pedradas. Podéis leerlo aquí.

Cosas que hacer en China cuando estás muerto

Perderse por los hutong.

Hutong de Beijing

Contar hasta diez en el Templo de la Armonía Suprema.

La ciudad prohibida (Beijing)

Anhelar la llegada del verano.

Palacio de verano (Beijing)

Patear la gran muralla

La Gran Muralla

…nevada.

La Gran Muralla

Subir al cielo.

Templo del cielo (Beijing)

Pasar revista a tus tropas.

Ejército de terracota (Xi'an)

Ver como la noche se llena de agua, luz y música.

Plaza de la pagoda del Gran Ganso (Xi'an)

Ver melocotoneros en flor.

Museo del Bosque de Esquelas (Xi'an)

Sentirse diminuto entre cimas calcáreas.

Río Li (Guilin)

Viajar al pasado más tradicional.

Aldea de Daxu (Guilin)

Navegar el lago del Oeste.

Lago del Oeste (Hangzhou)

Mostrar respeto ante los que despertaron.

Templo de Lingyin (Hangzhou)

Recorrer jardines de acudalados comerciantes.

Residencia de Hu Xueyan (Hangzhou)

Ver una pagoda inclinada.

Pagoda de la Roca Nublada (Suzhou)

Pasear junto al canal.

Gran Canal de Suzhou

Comprar en el bazar.

Bazar de Yuyuan (Shanghai)

Ver la noche llenarse de oro.

Bund (malecón de Shangahi)

Contemplar el espejo en el que se mira todo el país.

Río Huangpu (Shanghai)

Ponerte fino, fino.

Pato laqueado (Beijing)

Fallo del Ovelles Elèctriques II

Ovelles Elèctriques IICuando relatos realmente buenos, buenos porque sí, se quedan sin premio, uno tiene a la fuerza que rendirse a la evidencia y soltar aquello de que el nivel de este año ha sido espectacular, superior al del pasado, y teniendo en cuenta que entonces la cosa ya fue de altos vuelos, remito a los incrédulos a la selección de los mejores relatos, ya os podéis imaginar de qué estamos hablando. Como siga este incremento ya no me quiero ni imaginar lo que puede pasar el año que viene o el siguiente: el pobre jurado puede terminar con una salud mental muy perjudicada en el intento de hacer justicia y decantarse por unos vencedores. Lo dicho. Un manjar para gourmets que en breve tomará forma de libro con una selección de los mejores, unos veinte. Los ganadores…

Mejor relato en castellano: Una idea ridícula de José Manuel Fernández Aguilera. Lo podéis leer aquí.

Mejor relato en catalán: Plaga de humanitat de Menut. Lo podéis leer aquí.

Accésit: La decisión de Serafín Gimeno Solà. Lo podéis leer aquí.

Mención de honor: El arte de la guerra según Charles Darwin de Ricardo Montesinos. Lo podéis leer aquí.

Mención de honor: Órbita Koimeterion de José María Pérez Hernández. Lo podéis leer aquí.

Más información sobre los ganadores y sus premios en el blog Ovelles Elèctriques.

Enhorabuena a sus autores, a todos aquellos que han logrado situarse entre los publicables, Eugeni se lo hará saber pronto, y por supuesto a cuantos han participado en esta segunda edición del certamen y que tan buenos motivos de discusión nos han dado a Eloi Puig, Jordi GT, Ramón Batalla y a un servidor.
¡Hasta otra!