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El título de esta categoría no podía ser más esclarecedor.

Tarde de cine (1955)

Marquesina del Des Plaines Theatre—¿Es toda en blanco y negro? —susurró disgustada.
  Robert Mitchum, con traje y sombrero negro, les sonreía con su mano derecha sobre el pomo de la baranda blanca del porche. En sus nudillos se leía tatuada la palabra love.
  Por toda respuesta él la miró indiferente: no era debido a la obviedad que había preguntado, ya hacía años que era la única forma en que lo hacía.
  Ella Se sentía mal. Habían comido en el nuevo restaurante de Ray Rock, aquél del que todo Des Plaines hablaba. La hamburguesa le había gustado pero, últimamente, la comida no le sentaba demasiado bien y devolvía con frecuencia.
—Voy al servicio —le dijo sin esperar ninguna respuesta. Él la miró alejarse entre las filas de butacas antes de regresar su atención a la pantalla.

Enmarcado por su larga cabellera rubia, recogida con una diadema, su rostro pálido le devolvió la mirada desde el espejo de pared. Se mojó de nuevo las mejillas y la nuca y se sintió algo aliviada. Cuando bebió un sorbo de agua las náuseas se intensificaron. Consiguió alcanzar la taza del lavabo justo a tiempo.
  Se limpió las comisuras de los labios y enjugó las lágrimas. Se encontraba mejor, aunque algo mareada por el esfuerzo. Ya de regreso ante el espejo, cara a cara consigo misma, se reprendió con la mirada. Lo quisiera asumir o no, sabía demasiado bien qué le ocurría y quién era el padre. Él tampoco tendría ninguna duda sobre ese aspecto pues llevaba meses sin tocarla. Se dio un poco de colorete en las mejillas y se alisó el vestido azul.

Salieron a Miner Street, bajo la iluminada marquesina roja del Teatro. Ella se cogió de su brazo en un gesto mecánico, familiar, sin matiz alguno de cariño. Había oído hablar de médicos que los practicaban de forma clandestina, pero no ofrecían ninguna garantía y el precio era elevado.
  En la esquina con Manheim Road, un muchacho anunciaba a gritos una edición especial del Des Plaines journal: James Dean había fallecido en un accidente de circulación cerca de Cholame, California.

Des Plaines Theatre en la primavera de 1956

La caricatura

Hace poco m+?s de un mes todos los medios de comunicaci+?n herv+?an con noticias sobre la crisis de las caricaturas de Mahoma. A d+?a de hoy ya no es noticia, han cesado los asaltos a embajadas europeas-?y en consecuencia ya no nos bombardean a todas horas con im+?genes sobre el asunto.
Lo curioso es que en cuatro d+?as ya todo parezca olvidado y nadie-?se dedique a reflexionar seriamente-?sobre los verdaderos motivos por los cuales cuatro garabatos, terminaron en muerte y saqueo,-?ni que-?incluso hubiera quien pretendiera justificarlo, como si creencia alguna justificara nada. Ya no s+? si es bueno o malo que cada vez nos parezca m+?s razonable nuestra propia sinraz+?n.

-? La multitud se arremolinaba alrededor de la entrada del templo: hombres, mujeres, ancianos y ni+?os estiraban el cuello inquietos, intentando ver lo que tanto revuelo causaba.
G??Es una firma G??consider+? un anciano acarici+?ndose la blanca perilla.
G??En absoluto G??discrep+? un hombre tocado con generoso turbanteG??. Sin duda se trata de alg+?n tipo de c+?digo que utiliza una hermandad secreta para comunicarse.
G??Pues a m+? me parecen n+?meros muy mal escritos G??opin+? una mujer de voz estridente.
G??Es un pez G??dijo un ni+?o de grandes ojos verdes, arrancando risas de todos los presentes.
G??-?Abran paso! G??pidi+? un agente del orden que lleg+? escoltando a uno de los sabios del consejo. El hombre, ataviado con la t+?nica dorada de las autoridades, se plant+? ante el pa+?o de pared y permaneci+? en silencio, examinando con mirada experta los err+?ticos trazos color ceniza que hab+?an aparecido, aquella soleada ma+?ana de verano, junto a la puerta principal del sagrado recinto.
Finalmente levant+? la nervuda mano derecha para indicar que ya dispon+?a de un veredicto satisfactorio y, acallar as+?, los murmullos de impaciencia que le rodeaban.
G??Estos trazos malintencionados no son sino una caricatura de nuestro Dios y salvador. Este redondel es una cabeza desproporcionada sobre el rid+?culo cuerpecillo que delimitan estos cinco trazos. La l+?nea m+?s larga horizontal, es una bicicleta, y este segundo redondel que va tras ella, un perro rabioso que persigue al Todopoderoso. Lo que mancilla las paredes de nuestro templo no es sino un dibujo her+?tico.
Voces de protesta se alzaron por doquier: maldiciones, insultos y peticiones de justicia.
G??-?Ped+?s justicia y justicia tendr+?is! G??clam+? el sabio levantando ambos brazos al cieloG??. Ahora mismo me reunir+? con el resto del consejo y trataremos de dilucidar qui+?n es el responsable de semejante blasfemia.
Y as+? fue.

-? Informado el consejo de sabios que el d+?a anterior un autob+?s de jubilados cachimbos, pobladores del quinto anillo, hab+?a llegado a la ciudad, no precisaron de muchas deliberaciones para concluir que hab+?an sido ellos, adoradores del Sol, quienes se hab+?an atrevido a hacer mofa del su Dios. Cuando la noticia fue hecha p+?blica, la poblaci+?n, soliviantada por semejante ofensa, se lanz+? a la calle y prendi+? fuego a cuantos puestos de churreros cachimbos hab+?a en el anillo central.
-? Al d+?a siguiente se hicieron eco de la noticia todos los medios de comunicaci+?n que exist+?an a lo largo y ancho de los cinco anillos. Hasta el punto que tres peri+?dicos babuchos y dos mezquitos, se atrevieron a reproducir en sus p+?ginas la caricatura prohibida. La reacci+?n de Chilabo no se hizo esperar y la poblaci+?n, indignada, asalt+? veinte carritos de helados mezquitos y atac+? a huevazos cuantos restaurantes babuchos hab+?a en el anillo central.
-? Los m+?ximos dirigentes de Cachimbo, Babucho y de Mezquito, aparecieron en todos los medios de comunicaci+?n de sus respectivos anillos pidiendo respeto por las creencias de Chilabo y condenando la ofensiva caricatura. Los peri+?dicos chilabos, por aquello de calmar los +?nimos, convocaron concursos de caricaturas entre sus lectores, prometiendo suculentos premios a quienes reprodujeran de la forma m+?s ofensiva posible al dios Sol de los cachimbos, la diosa Luna de los babuchos o el Fuego de los mezquitos.
-? Todo parec+?a volver a la normalidad, cuando uno de lo m+?ximos dirigentes de los Dunos, pobladores del segundo anillo, tuvo la feliz idea de aparecer en televisi+?n con una camiseta que reproduc+?a la dichosa caricatura. El dirigente fue cesado de inmediato, el dios Agua duno pas+? a engrosar la lista del concurso de caricaturas ofensivas de los peri+?dicos de Chilabo y, cincuenta y tres alfareros dunos que trabajaban en el anillo central fueron apaleados, reducido a polvo su tenderete y robada cuanta mercanc+?a guardaban en el almac+?n.

-? Pasado el tiempo las aguas volvieron a su cauce. En pocos meses nadie del anillo recordaba ya el triste incidente de la caricatura. Tal vez por ello a la tutora de la clase de tercero A de la escuela del anillo central, le llev+? m+?s de la cuenta recordar d+?nde hab+?a visto antes aquellos garabatos. Cuando los reconoci+? llev+? al alumno que los hab+?a dibujado y a la prueba del crimen en presencia del director.
G??-+Por qu+? has dibujado esto? G??pregunt+? muy serio el director atus+?ndose los largos bigotes G??-+Te parece bonito ir dibujando por ah+? a Dios todopoderoso montado en bicicleta y perseguido por un perro rabioso?
G??Esto no es ning+?n Dios montado en bicicleta G??repuso el ni+?o de grandes ojos verdes ante la mirada at+?nita de su tutoraG??. Es un pez.
El director llam+? de inmediato a los padres del ni+?o para informarles de su travesura y se le castig+? con raci+?n extra de deberes y dos meses sin patio.
A la salida del colegio la ni+?a de las trenzas esperaba a su amigo, el ni+?o de los grandes ojos verdes.
G??No tienes ni idea de dibujar peces G??dijo +?ste muy indignadoG??. Hoy, en clase de dibujo me ha salido uno igualito, igualito, al que dibujaste t+? en la pared del templo y, sin embargo, todo el mundo lo ha confundido con un Dios en bicicleta.
G??Eso ser+? porque no lo habr+?s dibujado bien G??le respondi+? la ni+?aG??. Vamos al templo, ya ver+?s como en sus lisas y blancas paredes te sale mucho mejor.

Al otro lado del espejo

-?Otro de los grupos de creaci+?n literaria que habitan Sedice es Al otro lado del espejo, m+?s conocido como AOL. En este grupo se vota, mensualmente, el mejor cuento del mes de entre los colgados en los posts: Cuentos improvisados, -+Qu+? me cuentas? y Cuentos en verso. La primera categor+?a, tal y como indica su nombre, est+? destinada a los relatos escritos sin planificaci+?n alguna,-?siguiendo la inspiraci+?n del momento. La segunda propone transformar un hecho real en ficticio y la +?ltima, mezclar relato y poes+?a.
Escrib+? el primero de los relatos que siguen para la categor+?a de Cuentos improvisados y el segundo para los Cuentos en verso.

Enfermedad

-?-?-? Como todos los d+?as el doctor entra en mi habitaci+?n y me examina con expresi+?n grave. Tras +?l, los estudiantes en pr+?cticas apenas consiguen-? disimular el miedo y aprensi+?n en su mirada. Entran cautelosos, siempre manteni+?ndose detr+?s del mentor, como si fuera este el +?nico parapeto que les protege de un gran peligro. Veo como mantienen las manos aferradas a sus papeles llenos de dibujotes, sin tan siquiera atreverse a rozar mi abrecartas, mi pluma estilogr+?fica, mi ordenador o los cantos de la mesa. Algunos babean nerviosos, otros miran alrededor inquietos, otros murmuran palabras inconexas. Desconfiados, examinan el estucado de la pared, incapaces de acostumbrarse a la ausencia de acolchado.
G??Este es el +?nico fracaso que nuestra instituci+?n ha tenido desde que fuera creada. El paciente ha sido sometido al m+?s agresivo c+?ctel de medicamentos, y se le han aplicado las mismas terapias que tanto +?xito han tenido en otros casos, pero a pesar de los a+?os sigue como el primer d+?a, sin el menor s+?ntoma de mejor+?a. Hola-? Joel, -+c+?mo est+?s?
G??Bien G??respondo siguiendo el ritual habitual a la espera de la fat+?dica pregunta.
G??Dime, -+lo ves hoy,-? Joel? -+Ves hoy a Tommy? M+?ralo, te est+? saludando. -+Ves su siempre pulcro uniforme azul y sus largas orejas?
Miro hastiado hacia el vac+?o rinc+?n y suspiro. Los estudiantes sonr+?en en esa direcci+?n y saludan. Incluso el doctor se acerca para estrechar una mano invisible. Me gustar+?a decirles que lo veo, que veo a Tommy, el gigante conejo rosa; pero no ser+?a cierto y, por mi propio bien, debo permanecer encerrado aqu+? hasta que sane de mi cordura.

Mi robot

Yo solita he construido,
un robot de poliespan.
Tiene dos ojos muy grandes,
y patitas para andar.
Lo he pintado color plata,
y parece de metal.
Tiene un aspecto muy fiero,
puede llegarte a asustar.

Vendr+? conmigo al colegio,
ser+? mi +?ngel guardi+?n.
Me proteger+? de los ni+?os,
que me quieran alg+?n mal.
No se reir+?n m+?s de m+?,
ni me robar+?n la comida.
No me insultar+?n en el patio,
nunca m+?s me har+?n llorar.

Por las noches mi robot,
dormir+? siempre conmigo.
Vigilar+? bien la puerta,
escuchar+? con sigilo.
Si pap+? vuelve a venir,
para meterse en mi cama,
yo podr+? dormir tranquila,
mi robot le ahuyentar+?.

Mi robot es muy sincero,
ya es mi mejor amigo.
Dice que todo ir+? bien,
y escucha lo que le digo.
Dice que no me preocupe,
porque mam+? volver+?.
Que no es cierto que est+? muerta,
que s+?lo sali+? a comprar.