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El título de esta categoría no podía ser más esclarecedor.

De cómo el buen hidalgo y su fiel escudero rescataron a la bella Dulcinea de las garras del Señor de Patanegra

Don Quijote de PicassoEste es el quijotesco título de un relato que ya hace tiempo quería haber colgado aquí y con el que quedé finalista en el I Certamen de relatos Breves CIEMAT-2005, «Einstein y El Quijote» que se falló el mes de Octubre del año pasado.
  Fue publicado junto al resto de seleccionados, en un libro conmemorativo del que se hizo una tirada limitada distribuida gratuitamente en institutos y universidades.
  Os dejo el link a la noticia que anunciaba la presentación del libro y otro con el fallo del jurado y las bases:
Noticia del evento.
Fallo y bases.

Leer De cómo el buen hidalgo y su fiel escudero rescataron a la bella Dulcinea de las garras del Señor de Patanegra.

Cuentos brevísimos 2

Remito a los despistadillos al post donde explicaba de qué va esto.

caldero de oroTema: arco iris.
La niña con sobrepeso todo trenzas y ojos azules, vestidito azul con volantitos y zapatitos de charol lleg canturreando una cursi canción.
El gnomo la miró irritado desde el tocón sobre el que estaba sentado, mientras aspiraba otra bocanada de la artesanal pipa que sostenía con su mano derecha.
—Señor bajito, ¿es aquí el final del arco iris? —le preguntó la niña con su voz chillona. Antes de responderle, el gnomo aún aspiró dos veces más arrancando volutas de humo de la pipa. Terminó señalando con un parco gesto el cartel de su derecha que rezaba: FINAL DEL ARCO IRIS.
Por toda respuesta la niña empezó a dar saltitos y a soltar grititos histéricos de alegría. Finalmente preguntó:
—¿Y el caldero lleno de monedas de oro? —Sin decir ni mu, el gnomo señaló hastiado el enorme complejo comercial que había a su espalda, coronado por un titánico cartel luminoso: EL CALDERO LLENO DE MONEDAS DE ORO.
Tras otra exhibición de saltitos y sonidos agudos la niña preguntó: —¿Las rebajas empiezan hoy, verdad? —El gnomo asintió con la cabeza.— ¿No sabrá si ya les ha llegado la colección Adolfo Gautier Armani primavera/verano de microtangas?
La simple imagen de aquel mastodonte con el único atuendo de un microtanga bastó para que el pobre gnomo se atragantara con el humo. Cuando la tos cesó logró responder con voz ronca: —Pregunte en información.
—Muchas gracias, señor bajito —le respondió la niña encaminándose hacia el edificio con saltitos tan gráciles como los de un Tiranosaurus Rex bailando una jota.
Ya otra vez en soledad el gnomo añoró los lejanos días en los que la imaginación no precisaba de sponsors.
Tema propuesto: un billete de 100€ partido en dos.

Tema: una pareja rompe su relación el día del fin del mundo.meteorito
La lluvia había dejado en el aire un delicioso aroma de tierra mojada que Clara se detuvo a aspirar cuando salió a la calle con la maleta en la mano. Luego se interno en el parque mientras se encendían las primeras farolas.
Al fin libre.
Harta de pasearle infidelidad tras infidelidad por delante de las narices sin conseguir la menor reacción, había decidido dar ella el primer paso. Ni para eso tenía agallas el muy cretino. ¡Qué diferencia con Norberto! Un hombre de pies a cabeza y con el bolsillo tan lleno como el paquete.
Mientras cruzaba entre parterres y arbolitos empeza a canturrear incapaz de disimular tanta felicidad.
«It’s raining men. Hallelujah it’s raining…»
«Aquí y ahora empieza mi nueva vida», se dijo antes de que el primer fragmento de meteorito le reventara la cabeza.
Tema propuesto: Esa canción de la radio.

Vacaciones

playa

—Calla, calla que al final nos quedaremos en casita. El calzonazos de Pedro se confió y para cuando quiso hacer las reservas ya no quedaba nada.
—Menuda faena, nena. Todo el año esperando para eso. ¿Y por qué no vais a otro sitio por aquí cerquita?
—Pues si te digo la verdad, se me han pasado las ganas de ir a ningún lado.
—Pero mujer, aunque sea por cambiar de aires.
—Nada, este año como vosotros, nos quedamos a pasar calor.
—Anda que me iba a quedar yo si la cuenta corriente me lo permitiera.
—…por la mañana a la piscina y por la tarde a tomar algo en cualquier terracita.
—Pues vaya plan.
—Hija, escuchándote cualquiera diría que quieres que nos vayamos.

—Paco, cariño, olvídate de dar el palo en casa de los Rodríguez que se quedan.

medusa

Raimundo lo había intentado todo para aumentar el tamaño de su pene. Había probado cremitas, artilugios y cuantas soluciones milagrosas llegaban a su correo electrónico. Se había paseado por todas las clínicas de cirugía estética de la ciudad, pero no encontró ningún doctor que quisiera considerar su miembro viril como un micropene merecedor de cirugía.

Raimundo nunca hubiera imaginado lo feliz que podía hacerle aquel baño en el mar. Mientras las lágrimas de dolor se mezclaban con las de alegría, la guapa enfermera sostenía entre las enguantadas manos su miembro henchido, poderoso, y lo limpiaba con mimo de cualquier resto de tentáculo.

 

cucurucho chocolateG??Venga Carlitos que el se+?or se espera.
-?-?Carlitos mir+? al se+?or del gorrito y del delantal blanco que sosten+?a en su mano derecha el utensilio para hacer bolas y le sonre+?a con desgana.
G??Venga cielo, -+de cuantas bolas lo quieres?
-?-?Carlitos se imagin+? un cucurucho coronado por un ej+?rcito de relucientes bolas de helado multicolor.
G??Tres G??se conform+? a sabiendas de que era lo m+?ximo.
G??-+Y de qu+? las quieres coraz+?n?
G??De chocolate.
G??-+Quieres las tres de chocolate?
G??S+?.
G??Pero cielo…
G??D+?jelo se+?ora, a los chavales les encanta el chocolate.
G??S+? claro, pero la que despu+?s le aguantar+? los retortijones ser+? yo.
-?-?El heladero cerr+? la boca y apret+? los dientes para que no se le escapara ning+?n improperio.
G??Venga Carlitos, -+qu+? te parece una de lim+?n, otra de mel+?n, y la tercera de sand+?a. -+Las tres bolas-?de frutita buena?
-?-?Carlitos puso cara de que la frutita buena se la comiera su madre.
G??De chocolate.
G??Mira Carlitos que no te compro ning+?n helado -+eh?
-?-?El heladero sudaba con ah+?nco mientras contemplaba resignado como aumentaba la cola de clientes frente al carrito de los helados.
G??Venga, p+?ngale, lo que le he dicho.
G??-?Lim+?n, mel+?n y sand+?a marchando!
G??-?Quiero chocolate! G??berre+? Carlitos.
G??Nada de chocolate.
-?-?Carlitos todav+?a pataleaba en el suelo cuando el heladero le alarg+? a su madre un cucurucho de lim+?n, mel+?n y sand+?a.
-?-?La se+?ora mir+? alternativamente a su hijito y al helado. A aquellas alturas la cara del ni+?o ya estaba-?del mismo color-?que-?la bola de sand+?a.
G??Mire, -+sabe qu+?? Deme uno de chocolate a ver si se calla de una vez.
-?-?El heladero permaneci+? seis segundos y medio inm+?vil, mirando con expresi+?n incierta a la se+?ora y al cucurucho que sosten+?a en su mano derecha.
G??-+Y yo que hago con esto? G??dijo finalmente al ver que la clienta no se daba por aludida.
G??El nene no lo quiere y yo estoy a dieta G??respondi+? la se+?ora.
-?-?El heladero mir+? con desesperaci+?n como las bolas empezaban a derretirse y a gotear sobre su mano. Tras chasquear la lengua lo lanz+? a la papelera.
G??Venga Carlitos, que la mama te compra uno de chocolate.
-?-?El heladero hundi+? tres veces el utensilio met+?lico en la cubeta del helado de chocolate y le alarg+? el cucurucho a la se+?ora. +?sta pag+?, le dio el helado al ni+?o y le cogi+? de la otra mano.

-?-?Carlitos mir+? goloso las sabrosas bolas del helado triple. Sus gl+?ndulas salivares estaban segregando a lo loco.-?El ni+?o-?sac+? la lengua y la acerc+? ansioso al objeto de su deseo. Cerr+? los ojos arrobado-?y lami+? con desespero. Las tres bolas cayeron al suelo.