Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)

Un pedacito de cielo: una tierna y gore historia de amor

Fue en el largo camino de regreso de la boda en Palencia a la que asistimos este fin de semana que mi amiguete Nacho Picher, de quien pronto, espero, tendréis ocasión de escuchar su buen hacer en la banda sonora del book-trailer de Friki, me recomendó el video de la canción de Avenged Sevenfold que estaba sonando en el mp3: «A Little Piece of Heaven».
  Cuando llegué a casa tuve ocasión de comprobar que sus alabanzas no eran nada exageradas. Asi que aquí os lo dejo para que lo gocéis cosa bárbara. Quienes estéis interesados en la letra podéis encontrarla fácilmente en castellano, San Google mediante, aunque creo que las imágenes cuentan las historia por sí mismas.
  Amantes de lo romántico a lo Titanic o Love Story abstenerse.

Lectura fácil

lectura fácil

Esta tendencia está cogiendo mucha fuerza entre universidades, bibliotecas y otras instituciones y organizaciones; sin ir más lejos, CCOO acaba de convocar el Primer Premio de Novela Corta de Lectura Fácil en català.
  Tal y como explica la Asociación Lectura Fácil en su web, a pesar de su nombre, se trata de ciertas pautas de escritura cuya finalidad es la creación de material de lectura para gente con dificultades lectoras o de comprensión. Es decir, un grupo bien heterogéneo que incluye desde niños a inmigrantes recientes, pasando por analfabetos funcionales, ancianos, afásicos, hasta gente con discapacidades mentales o físicas. La propuesta parte de la base que el acceso a la cultura, a la literatura y a la información es un derecho democrático al que, a menudo, no todos pueden acceder debido a las limitaciones que impone el propio medio. Aquí podéis consultar las directrices básicas de lectura fácil, aunque más allá del lenguaje también las hay que conciernen a la maquetación del texto o a el contenido del mismo. Os dejo algunas de ellas, como observaréis las hay que son de aplicación en cualquier tipo de escritura:

  • Exponer el texto de forma ordenada y bien relacionada.
  • Evitar la implicación de muchos personajes en cada acción.
  • No dar por asumidos conocimientos previos sobre el tema tratado.
  • No justificar el texto por el lado derecho.
  • Escoger tipografías claras.
  • No utilizar dibujos como fondo de texto pues dificultan la lectura.
  • Procurar que el final del párrafo coincida con el de página.
  • Desarrollar la acción siguiendo un único hilo y de acuerdo a una secuencia lógica.

A priori uno puede pensar que nos encontramos ante otra de esas tendencias que aparecen como champiñones en tiempos políticamente correctos, pero por poco que uno lo medite, vale la pena tomar esta iniciativa en consideración. Evidentemente no se trata de escribir siempre sometidos a estas directrices, pero sí de tener conciencia de esta variedad y por qué no, de la misma manera que uno puede plantearse la escritura de una novela infantil o histórica, proponerse una de lectura fácil. A veces resulta recomendable salir de nuestra torre de marfil, escaparnos de nosotros mismos y de nuestros personajes e historias; de preocupaciones lícitas como temas de publicación y distribución, y desplazarse hasta el otro extremo de la cadena. Ponerse en la piel de toda aquella gente que quiere disfrutar del placer de la lectura, pero que, sencillamente, no puede hacerlo porque nadie escribe pensando en ellos. De hecho, estoy seguro de que bastará que las ventas y premios de este tipo de escritura empiecen a cantar para que más de uno y de tres se lancen a practicarla. A modo de prueba he escrito una página intentando seguir las pautas marcadas y os aseguro que resulta todo un desafío. Ahora tengo bien claro porque no se la denomina escritura fácil.

Esquizofrenia rosa

Quintana vs Quintana

Mi amigo Pancho me tiene preocupado. La verdad es que el pobre, desde que le dejó su novia cosplayer por uno de su edad, casi diez años menor que nosotros, no levanta cabeza. Yo hago cuanto puedo por sacarle de casa, no vayáis a creer, pero últimamente sólo le apetece apalancarse frente a la caja tonta y tragarse todo lo que le echen. Ni se mira aquel videojuego multijugador on line que le tenía tan enganchado y apenas comenta por los foros de fantasía a cuyos debates se entregaba con pasión.
  El lunes noche me pasé un rato por su guarida y debo confesar que su estado me dejó algo perplejo. Al principio todo parecía ir bien, pero en un momento determinado de la conversación, sin previo aviso, el timbre de su voz se aflautó a lo pitufo y una sombra aviesa se adueñó de su mirada. En ese instante se dedicó a contradecir cuanto había dicho hasta el momento. Segundos después pareció tomar de nuevo el control, pero sólo en apariencia, pues, ignorándome, dio la réplica a su invisible interlocutor que no era otro que él mismo.
  Un par de bofetones mediante conseguí que recuperara la cordura. El hombre, algo turbado, me confesó que, desde el viernes noche, se encontraba invadido por aquel estado bipolar. Y todo por culpa de Julián Muñoz, o para ser más justos, de Ana Rosa «mamiqueseráloquetienelnegro» Quintana. Pancho me contó que Quintana es la presidenta de Cuarzo Producciones, responsable de delicatessen como El programa de AR o ¿Dónde estás corazón?. El día de autos, se dio la paradójica situación de que la tan anunciada a bombo y platillo falsa entrevista al corrupto ex-alcalde de Marbella, que corría a cargo de la productora Cuarzo, debía competir por la audiencia basura con otro subproducto suyo: ¿Dónde estás corazón? en Antena 3. Y de hecho, se saldó con clara victoria de la segunda en detrimento de la cadena «nometoqueslosvideos» de Vasile. Semejante desdoblamiento de personalidad, a todas luces aparente, pues no hace falta ser un lince de las finanzas para saber que el sueño húmedo de cualquier empresa es que su mayor competidor sea ella misma, tiene a Pancho sumido en un estado de desconcierto esquizoide que lo lleva por la calle de la amargura. Y todo por quedarse en casa el viernes noche zapeando en lugar de salir de cañas. He intentado razonar con él sobre el tema, pero que si quieres arroz Catalina, a la que me descuido me salta el pitufo psicópata alguna burrada del tipo «Cantizano, hazme hombre», «Que arriba la Esteban» o «Ana Rosa es la reina de las mañanas».
  Si a Don Quijote le afectaron cosa mala las novelas de caballería, no es difícil entender lo que le puede hacerle al cerebro humano la ingestión indiscriminada de programas del corazón. Basta dedicarles un fugaz vistazo para saber que lo que predomina en ellos es la ausencia de rigor periodístico y una falta absoluta de contraste de la información que empuja a constantes desmentidos y al «dónde dije digo digo Diego». Por no hablar de esa moral de plastilina que en el momento menos pensado lleva a sus colaboradores a entonar el mea culpa y a aceptar que «está mu feo eso de darle parné a un choriso», para acto seguido y apelando a la memoria de los peces, seguir rajando horas y horas sobre el mismo personaje.
  En cualquier caso ya me he puesto manos a la obra y he ideado un plan de choque para sanar a Pancho:

  • Lectura semanal de un libro. Prohibidos los de autoayuda y mediáticos.
  • Máximo de dos horas de exposición catódica diaria y sólo para ver películas y series.
  • Pasar al menos la mitad del tiempo de ocio fuera de casa. Apuntarse a un gimnasio o en su defecto comprarse una bici o patines.
  • Echarse otra novia a la de ya. Preferiblemente de su edad.

  Me ha dicho que iba a empezar con el tratamiento de inmediato. Después he tenido que salir por patas de su casa: el pitufo furibundo amenazaba con romperme un jarrón en la cabeza al grito de «Paquirrín es mi pastor, nada me falta».