Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)

Insano

Traducción del apartado «Listas de espera más breves: el tiempo medio de espera para operaciones no graves es de 4,5 meses» de la web de la Generalitat de Catalunya.

Desde diciembre de 2003, en que la espera para este tipo de intervenciones era de 5,6 meses se ha reducido hasta 4,52 meses a finales del año 2005, lo cual supone una reducción del 19,58% en tan solo dos años. Esta mejora palpable en la atención a la ciudadanía por la reducción de la espera en operaciones no graves, se produce básicamente a causa del incremento de la actividad. La reducción es más notoria en las intervenciones con más tiempo de espera, como la de prótesis de rodilla, que se ha reducido de 13,83 a 8,19 meses. El objetivo de la Generalitat es que a fecha 31 de diciembre de 2006, 12 pruebas diagnósticas tengan un tiempo de espera máximo de 90 días.

Conversación mantenida por un servidor con una amable señorita en el departamento de información del Hospital de San Joan de Reus a día 16 de enero de 2009.

—Supongo que se habrá producido algún error o problema con el sistema informático…
—¿Me permite su tarjeta sanitaria?… Déjeme ver… No, todo está en orden. Usted consta en la lista de espera.
—Pero es que el cirujano me firmó la petición de intervención en julio del 2005… Hace más de tres años.
—Sí, es normal en este tipo de operaciones…

Facebook killed the blog star?

facebook

Basta echar un vistazo en los monitores de los ordenadores del vestíbulo de la biblioteca o en los portátiles de la sala para ver por donde andan las tendencias del personal. Si hasta el momento la mirada detectaba blogs y fotologs, messengers y algún que otro myspace, ahora la hegemonía del facebook, con su diseño minimalista en blanco y azul, impone su ley. De hecho es la pregunta de moda «¿Tienes facebook? ¡Te agrego!» y a coleccionar amigos como cromos.
  Nada más lejos de mi intención que soltar una perogullada crítica sobre la red social en cuestión, yo mismo soy usuario y me lo paso teta fisgoneando los muros de mis contactos y jugando a vampiros, a ser alcalde, a secuestrar incautos o a competiciones de formar palabras… sólo me gustaría reflexionar acerca de cómo dicho fenómeno puede afectar a la blogosfera.
  Facebook es foro, blog, youtube, fotolog y messenger todo en uno. Permite restringir el acceso a los materiales publicados a nivel personal, pero también permite crear páginas a las que cualquiera pueda tener acceso. Desde luego que hay publicidad de pago, pero lo que resulta más novedoso es el efecto boca a boca que a nivel gratuito se puede conseguir gracias a su estructura. Un efecto ola de progresión geométrica en la que los amigos de los amigos de los amigos de tus amigos terminan conociendo una inicitaiva que un desconocido promociona, pero que en virtud de la confianza social sobre la que se sustenta esta red, tiene una garantía incluso superior que la que proviene de un anunciante anónimo. Dentro de esta posibilidad cabe, sin ningún lugar a dudas, la promoción de un libro. No es casual que editoriales y librerías anden a la caza de amistades. Promoción de la buena, y gratis, oiga.
  Podríamos diferenciar, a grandes rasgos, entre dos tipos de blogs: aquellos que vienen a ser un diario de las inquietudes y aventuras de sus propietarios, y aquellos que estando íntimamente ligados a sus autores, no renuncian a ofrecer contenidos de interés ni a dotar de cierta entidad periodística al texto escrito. Visto lo visto, creo que facebook dará al traste con muchos blogs y fotologs del primer grupo por una razón bien sencilla: cumple las necesidades de exhibicionismo y empatía social mucho mejor que un blog. En el caso del segundo la cosa es bien distinta. Pues dando por hecho que la mayoría de sus autores tienen cuenta en facebook, la mayoría de los blogueros que sigo la tienen, aquél será el lugar natural de fotos, videos y demás material que antes se compartía en el blog, dejando así, como amo y señor de la blogosfera, el texto puro y duro. Eso no significa que el blog tenga que renunciar por completo al apoyo de la imagen, sencillamente ahora existe un lugar donde resulta mucho más práctico compartir según qué tipo de archivos; tampoco es que facebook no permita la opción de textos más o menos largos, pero está claro que su entorno caótico no es el lugar más adecuado para la lectura tranquila. Éste es, a mi juicio, el nicho que facebook no podrá arrebatarle al blog. El interés de lo que se cuente y la calidad del cómo se haga cobra así mayor protagonismo que nunca antes. No sé si facebook o cualquier otra aplicación que todavía esté por llegar terminará por anular el fenómeno blog, espero que no, de momento, a mi entender, le ofrece la posibilidad de depurarse como género periodístico.

País

placa decorativa

No es esta historia para almas sensibles, puesto que es turbia, llena de traiciones y de hechos inenarrables; repleta de seres mezquinos que dan rienda suelta a sus más bajos instintos sin pudor alguno. Ésta es la horripilante historia de una damisela que se dirigía, inocente de ella, a la capital del reino con la intención de renovar los papeles de conducción de su carromato. Puesto que trabajaba de tardes en la biblioteca de un monasterio, pensó que sería buena idea dejar su vehículo estacionado en el mismo aparcamiento del edificio, sito a poca distancia de donde debía realizar el papeleo, para después de tomar un ligero refrigerio dirigirse a laborar.
  Conducía la damisela hacia la entrada del aparcamiento, feliz y contenta, silbando una bella tonada, cuando al llegar halló, para su desconcierto, un carro con tracción a los dos ejes bloqueando la entrada. Indignada, le tocó la bocina al burro con la intención de alertar al conductor dondequiera que éste andase. Pasado algún minuto se formó una hilera de carromatos detrás del de la damisela, puesto que, aunque el camino era de dos carriles, el de la derecha estaba totalmente ocupado por carromatos de nobles y plebeyos estacionados en doble fila. Pronto un conductor se acercó y le dijo: «¿Tenemos nuestras mercedes culpas de que vos no podáis pasar al monasterio?», con lo que la dama, con ganas de decirle al susodicho que eso habría que contárselo al gañán que había aparcado en el vado de entrada del aparcamiento y a todos aquellos que tenían el carro en doble fila, optó por la vía moderada y movió el carromato en busca de un lugar provisional donde dejarlo. Éste no fue otro que la entrada de un taller de carromatos. Tras tranquilizar los ánimos del amo del negocio, asegurándole que sería sólo un fugaz instante el que su carromato pasaría frente a su taller, puesto que sin duda, el propietario del vehículo que le impedía acceder al aparcamiento del monasterio debía de encontrarse entre el gentío que llenaba la colindante oficina del INEM, hacía allí se encaminó.
  Fue así como la damisela preguntó en la cola del paro por el propietario del molesto carromato. Alguien le sugirió que dirigiera sus pesquisas hacia el guarda del lugar. El mozo, alto y gordo, ataviado con su uniforme de batalla, atendió lacónico a sus demandas. «¿Sabría vuesa merced a quién pertenece el carromato que allí enfrente está aparcado?», quiso saber ella. «Bien lo sé. Mío es.» «¿Lo cualo?» «Que mío es», insistió, «y allí ha de quedarse que esta mañana ya lo he movido tres veces y me pusieron ayer multa por ocupar plaza de motos.» «Pero estáis vos ocupando un vado», contraatacó ella. «¿Dónde está la placa que así lo indica?», quiso saber él, «esa línea amarilla en la rampa de nada ha de servir». Dudó la muchacha ante aquel dato, pues sabía que en breve el monasterio había de trasladarse y bien podría ser que se hubiera dado el vado de baja ante el comendador. Así que partió bien turbada y con una mala uva que no le cabía en el cuerpo a dejar el carromato en otro lado. La fortuna quiso que el ujier del monasterio pudiera franquearle el paso al aparcamiento principal del edificio. Al comentarle el caso éste le contó que no era la primera vez que el susodicho ocupaba la entrada con semejante treta, y que aunque llamó a la guardia urbana de la villa, ésta se lavó las manos diciendo que si la placa había volado nada podían hacer. El bedel le respondió que el vado pagado estaba y que disponía de la licencia y los pagares para así demostrarlo, pero por nada del mundo quiso mover las posaderas el guarda piojoso.
  En un reino moderno habitado por gentes responsables nada de esto ocurrido hubiera. Ni la placa desaparecido, ni carromato en vado hallado, ni guarda vago ocupado. En un reino como Dios manda, el monasterio hubiera recurrido a la casa de la villa para que, ipso facto, reemplazara la placa que con buenas monedas le pagaba. Pero como habitamos un reino de pandereta, en el que todos creen saber sus derechos, pero nadie sus obligaciones; un reino en el que la chapuza ahorra problemas, y suele salir más a cuenta sacarse las castañas del fuego que recurrir a las autoridades y a sus mentes preclaras, lo que hizo el buen ujier fue quitar la placa del vado del apacamiento principal del monestario, que dando a una vía de paso ningún carromato podría obstaculizar, y colgarlo en el del secundario al que la buena dama acceder no pudo, para que, en adelante, el fatuo guarda gordo del INEM no volviera a tocar los cascabeles al personal, y en caso de hacerlo, el vago borde urbano no tuviera otra que acudir con la grúa al lugar.