David M. Rus acaba de emprender una iniciativa en su página web que, sin duda, merece toda nuestra atención. En el apartado «descargas» se pueden adquirir, por el hilarante precio de 12 dólares, 8,8 euros aproximadamente, imágenes de algunas de sus obras en altísima resolución, 12 megapixels nada menos. De este modo cada hijo de vecino puede decidir en qué formato prefiere que se las impriman: papel, lienzo… y a qué tamaño. Aunque lo verdaderamente destacable de esta noticia es que de los 12 dólares de cada descarga, 8 irán destinados a AEDEN, Institución Altempordanesa para la Defensa y Estudio de la Naturaleza, la segunda entidad ecologista más antigua de Catalunya.
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Déjame entrar
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Sus padres estaban de fin de semana, así que la adolescente invitó al vampiro a colarse en su alcoba con lujuria mal contenida. Como buena lectora de la Meyer suspiraba por todo lo que la velada iba a ofrecerle: besos, caricias y sensibilidad a lo Candy Candy; combinación de hipermercado que le dejó el tanga más húmedo que una bolsita de té. Quiso la taimada fatalidad que el guapo mozalbete comulgara con la escuela Bram Stoker: para tranquilidad de vecinos y paseantes ocasionales los gritos de la niña se confundieron con los del matadero colindante.
Friki en El diablo me dijo
José Miguel Vilar, autor de Los Navegantes, le ha dedicado unas líneas a Friki. Todos aquellos insensatos que todavía no conocen su ópera prima y quieran hacerse una idea de cómo las gasta el teclado de José Miguel, no tienen más que descargarse sin pagar un céntimo su novela breve Después del orgasmo.
Friki, la nueva novela para chavales de Enric Herce Escarrá, me ha removido cierto recuerdo: el día en que un informático (agárrate) me llamó friqui cuando le dije que me gustaba leer. Tremendo. Pero vuelvo a la novela y digo que espero que caiga en manos de muchos niños, porque es de las que inventan lectores, y premian la imaginación, y muestran qué grande que es contar historias o que te las cuenten. Al fin y al cabo, el prota salva la tierra sólo con su gracia para hilar historietas. Larga vida a este libro y a sus personajes. Y que la chavalería lo lea, y a ver si inventamos a los futuros lectores y escritores.
Por otro lado, aprovecho la ocasión para recomendar «Secuencia» de J.E. Álamo, relato que ha merecido el primer accésit del II Premio de las Editoriales Electrónicas, y en el que se puede apreciar a la perfección la capacidad que tiene Joe para captar como nadie cuanto rodea a esos microcosmos que son los bares y para introducir el elemento fantástico en su peculiar cotidianidad. Podéis leerlo aquí: Secuencia.