Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)

Hagan sitio en las estanterías

Tres novedades a cuál más recomendable. La nueva novela de José Miguel Vilar Bou, autor de Los Navegantes; la ópera prima de Alex Guardiola, finalista del premio Minotauro en su tercera edición y la esperada continuación de la saga épica Urnas de Jarde del autor salamantino David Prieto.

Alarido de Dios

Todo se va a la mierda. Cien años de guerra contra los Demonios son demasiados. ¿Qué esperaban esos maricones de la ciudad? Ellos están a salvo en sus casas. Comiendo y bebiendo como marranos. Y mientras, a nosotros nos masacran en el frente. Ellos hacen fiestas y hasta se depilan. Nosotros comemos carne podrida. Les odio. Odio Sdtadtz y a todos sus habitantes metrosexuales y débiles. No tienen ni puta idea de lo que pasa aquí. He visto cómo los Demonios nos echaban a patadas de nuestras posiciones. Sueño con esas lanzas espantosas trinchando carne humana. Emergiendo brillantes y destripadoras en mitad de la noche.

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Sombras de una vieja raza

Meliot se enfrenta a la peor decisión de su vida; debe tomar partido por uno de los dos bandos en litigio y los odia a los dos por igual. Los miembros de la Vieja Raza están a punto de batirse en una lucha fraticida: la tiránica y poderosa aristocracia, en el gobierno, contra la plebe mediocre que inunda y controla las ciudades. Esta guerra le forzará a entrar en el juego que otros han dispuesto para él, a aliarse con renegados; se verá obligado a reclutar a viejas amistades olvidadas… mientras una extraña enfermedad le impide llevar una vida normal.

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Urnas de Jade: Mentiras

Codan Gulath ha muerto y Qüestor Elendhal, Delinard Santhor y sus compañeros de aventuras regresan a Puerto Agreste una vez más. Pero no lo hacen sintiéndose felices por tan buena noticia. Las sospechas que arrastran con ellos les hacen temer que peligros aún mayores que aquéllos con los que se han enfrentado les aguardan. En la ciudad agrestense, en lo alto de su torre, Taith, el Anciano, aguarda impaciente su llegada. Profecías reveladas largo tiempo antes deben cumplirse por poco que le gusten y hay secretos que no pueden permanecer durante más tiempo en las sombras. Porque sus enemigos están disponiendo el retorno de un antiguo mal y las Urnas de Jade son el centro de todas y cada una de sus mentiras.

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Reseña de Friki en El Buen Pozo Sediento y en Fantasymundo

Esteban González me ha abierto una vez más la puerta de su acogedora taberna. Local de obligada visita donde nunca faltan buenas historias junto al fuego, deliciosos asados regados con enormes jarras de cerveza; canciones perpetradas a corro por los parroquianos de siempre y atareadas camareras, tanto en servir los pedidos como en esquivar los pellizcos y, sobretodo, donde siempre se puede encontrar una mesa y algunos taburetes reservados para el pequeño mundo de la literatura de género.

Puede parecer por mi entusiasmo que acabo de leer la última novela del sucesor de Tolkien o de Martin. No, nada más lejos. Pero tal vez por mi condición de escritor aficionado aprecio muchos detalles excelentes en esta novela juvenil, tal vez por mi condición de padre aprecio los valores que intenta (y consigue) transmitir, tal vez por mi aspiración a ser maestro aprecio diferentes aspectos educacionales rotundamente bien mezclados.
Tal vez por mi condición de aficionado a la fantasía empatice con el protagonista, aunque sea un nano de once años. Tal vez.

Podéis leer el texto completo aquí: reseña de Friki en El Buen Pozo Sediento.

Actualización a 22/5/2009

Acabo de conocer de esta nueva reseña que apareció ayer en el portal de género Fantasymundo. Para no torturaros con una nueva entrada, aprovecho y amplio la de ayer.

Mediante «Friki» (Edimáter), recomendado para mayores de 9 años, Enric Herce Escarrà nos muestra una pequeña reflexión sobre como enfrentarse a las pequeñas batallas de cada día y como a su vez hacer todo lo posible por mejorar el planeta en el que vivimos y tan poco cuidamos. Ayuda a reflexionar a los más jóvenes haciéndoles ver que todo tiene dos caras, que siempre hay una manera optimista de ver las cosas y no hay que sucumbir a las provocaciones de los que únicamente quieren mal para nosotros. Como bien apunta el refrán “A palabras necias oídos sordos”.

Podéis leer el texto completo aquí: reseña de Friki en Fantasymundo.

Cromos

cromos

Salió corriendo hacia el corro de niños que se había formado cerca de la puerta de salida del colegio y se unió a ellos en la pugna por conseguir un álbum y algunos sobres. Con algún arañazo de más, pero satisfecho con el preciado trofeo entre las manos, de camino a casa no pudo dejar de contemplar las grafías doradas de la portada y los arabescos que decoraban las páginas del interior: todo le prometía una apasionante viaje por los misterios del arte de la adivinación a lo largo de la historia. Llegó a casa ansioso por abrir los sobres, saludó a sus padres de forma esquiva, se encerró en su habitación y se sentó sobre la cama. Su decepción no pudo ser mayor al descubrir que el primer sobre se encontraba vacío. Abrió el segundo, luego el tercero y todavía un cuarto, sólo para comprobar, contrariado, que ninguno contenía más que aire. Abrió el quinto y último con rabia, sin rastro alguno del cuidado con el que había asaltado los anteriores para no estropear el preciado contenido. Una sonrisa le cruzó el rostro al ver que éste sí traía un cromo. Uno solo. Donde esperaba encontrar ilustraciones de oráculos en santuarios de antiguas civilizaciones, de sacrificios humanos ante templos de piedra; astrólogos que leían el provenir en las palabras de los astros o sacerdotisas escrutando el futuro bajo las superficies de bolas de cristal y en antiguas cartas del Tarot, no halló más que oscuridad: toda la superficie del cromo era de color negro. En el dorso encontró que se trataba de la última estampa de la colección, la número ciento setenta y seis. Tras varios intentos comprendió que no era adhesivo, así que ya se disponía a buscar el pegamento por los cajones del escritorio cuando cayó en la cuenta del mensaje impreso bajo el número. Lo lamió comprobando que al instante su textura se volvía pegajosa, para luego, con ademanes solemnes de ceremonia, depositarlo sobre el rectángulo correspondiente. Tan pronto lo hizo, antes sus ojos sorprendidos, letras blancas tomaron forma sobre la negrura; decían: mueres envenenado a los nueve años.