Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)

El silencioso

Jikan

Leonard Cohen se retiró en 1994 a un centro de meditación zen cerca de Los Angeles durante cinco años. A los dos fue ordenado monje budista y recibió el nombre Dharma de Jikan: el silencioso. Y aunque el mítico cantautor canadiense ha grabado un par de discos con nuevas canciones a lo largo de los años que siguieron a su retiro, lo cierto es que su voz profunda estuvo quince sin subirse a un escenario.
  Quizá fue cosa del destino, que más que de cruel peca de un sentido del humor negrísimo, o tal vez algún diosecillo de la competencia, ya se sabe que siempre andan a la gresca, no viera con buenos ojos que los hijos de Buda le cambiaran el Leonard por Jikan y mucho menos su significado; fuera lo que fuese, lo cierto es que su antigua representante, Kelley Lynch, le dejó sin un céntimo allá por 2005. Leonard la denunció por desvío de fondos, unos cinco millones, y ganó el juicio, pero la Lynch, que no estaba por la labor de delver el parné, se dio a la fuga.
  El silencioso no tuvo más remedio que regresar a los escenarios en 2008, con 73 años. Una auténtica putada para el artista de Montreal, un auténtico regalo para el resto de la humanidad. La gira, con el significativo nombre de The Fall Tour, llega a Barcelona, la última de sus seis citas españolas, el 21 de septiembre, ni más ni menos que en el día de su 75 cumpleaños. Como podéis sospechar, ya tengo mi entrada para rendirle un sentido homenaje a Jikan en día tan especial. Mientras llega el otoño, amenizo la espera con una de las primeras entradas que colgué en este blog: Pequeño vals vienés o cuando Lohen encontró a Lorca.

Sombras de una Vieja Raza

Sombras de una vieja raza
Tal y como está el patio, un servidor es escuchar la palabra «vampiro» y empezar a temblar, pero de una forma bien distinta en que lo hacía de crío. Un sudor frío me recorre la espalda, las piernas me fallan y me impiden salir por patas; la visión se me nubla e imágenes de púberes con las hormonas desatadas besuqueándose con jovenzuelos de buen ver en paisajes de postal asaltan mi torturada mente. La verdad es que acojona. Afortunadamente el libro de Alex Guardiola, finalista del Minotauro 2006, recorre sendas bien distintas, y aunque no deja de ofrecernos su particular y actual visión sobre el tema, queda claro que sus influencias andan más cerca de Stoker que de la Meyer.
  El libro desgrana la historia de Meliot, vampiro de alta estirpe que ha renunciado a su posición y vive como un humano. Durante años ha conseguido eludir la sed gracias a un compuesto artificial, pero dicho suero empieza a perder su efecto, al tiempo que sus sentidos vampíricos parecen debilitarse. Una doble narración nos irá relatando, por un lado, la historia del Meliot humano, como recluta al servicio de un conde medieval, y por otro la lucha de poder en el seno de la Vieja Raza, en la actualidad.
  Alex, consciente de que nada queda por inventar en la épica vampírica, y que para inventar según qué mejor estarse quieto, opta por ofrecer una visión urbanita del mito cercana a obras recientes, como la saga Blade o Underworld, pero sin olvidar algún guiño a la historia clásica, la de crucifijos y estacas. Las referencias cinematográficas no son gratuitas. La trama ambientada en el presente tiene un ritmo frenético, al más puro estilo de thriller de acción, con secuencias cortas que se suceden sin pausa, especialmente en el tramo final, y que pueden llegar a descolocar si uno no presta suficiente atención. El contrapunto a la vorágine se encuentra en la trama medieval. Más pausada, pero no por ello menos apasionante. Me gustaría destacar el esfuerzo del autor por documentarse acerca de aspectos de la época como la preparación y vida de la soldadesca, sin dejar de lado otros elementos más conocidos como puedan ser vestimenta y gastronomía. Con todo ello, y sin excederse en descripciones, consigue con éxito establecer el contraste necesario entre ambos marcos temporales, y que el lector realmente sienta que con los cambios de capítulos viaja en el tiempo, más allá de que los corceles hayan dejado paso a jaguars.
  En el debe del relato tal vez se le puedan reprochar, siendo tocapelotas, un par de cosas menores. La subtrama de los tres hermanos con poderes extrasensoriales pedía un mayor desarrollo; alguna que otra página de más hubiera ayudado a entender mejor sus motivaciones y algo atropelladas acciones. La segunda es alguna pincelada metaliteraria relacionado con la figura del narrador, como la de la página 97. Entiendo que busca dar un punto humorístico al texto, pero el resultado más inmediato puede ser desconcertar al lector y sacarlo de la trama.
  En relación a la edición debo confesar que me ha sorprendido gratamente. Los ejemplares de la colección Abelmuth de Grupo AJEC que había leído con anterioridad tenían un formato mucho más sencillo e incómodo. La nueva calidad prácticamente la equipara con el de su hermana mayor, Abelmuth Internacional. Mención aparte merece la portada de David Prieto, quien también se ha hecho cargo de la maquetación. La idea de una portada dentro de otra portada realmente resulta llamativa.
  Sombras de una Vieja Raza es una buena novela de vampiros, respetuosa con la mitología que la nutre y muy superior a Gótica, libro de la misma temática que ganaría el Minotauro al año siguiente. Probablemente Alex Guardiola lo hubiera logrado, de no tener entre los finalistas a competidores de la talla de Javier Negrete o Rafael Marín. O eso, o de haberse presentado un año más tarde.

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Friki en Crónicas desde Sepelaci

Desde el blog de Víctor Alós llega una nueva reseña de la novela. Creo que merece mucho la pena, y lo digo más allá del egolatra que subyace en todo escritor, pues para su análisis ha tenido muy en cuenta el punto de vista del niño al que va dirigido y las lecturas escolares actuales. Padrazo como es, e intuyo que también de los que se niegan a perder al chaval que todos llevamos dentro, el comentario de Víctor me ha llegado con un valor añadido de esos que te anima el día de buena mañana.

Normalmente, las «lecturas recomendadas» del colegio suelen tener un denominador común: no suelen ser muy allá, y provienen de las listas que las editoriales aportan a las escuelas y donde, entre morralla y morralla, suele aparecer algo que realmente entretenga y valga la pena.
Esto podría ser FRIKI, obra infantil de Enric Herce publicada por EDIMATER.

Aquí podéis leer el texto íntegro: Reseña de Friki en Crónicas desde Sepelaci.

Aprovecho la actualización, perro que está uno, para anunciar que Edimáter ya ha puesto en marcha su tienda virtual. La última pieza que faltaba para completar el rediseño de su nueva y flamante web.