Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)

Pedradas (2)

microeditorial cibernética

Petròpolis es, según palabras de su alma máter, Jaume Llambrich, «una microeditorial cibernética». Aunque su vida es corta, nació a finales de julio, en apenas medio año ya ha publicado ocho obras en catalán y castellano, repartidas en dos colecciones: Hespèria, dedicada a la literatura de género, y Nou Món, de ámbito más amplio. Apostando por las descargas gratuitas y la impresión bajo demanda, su buen hacer ha despertado la curiosidad de medios como La Vanguardia, El Punt o Catalunya Radio.
   Jaume, técnico del departamento de publicaciones en el Campus Catalunya de la Univeristat Rovira i Virgili, en cuya biblioteca trabajo, me propuso hace ya algún tiempo colaborar en su pequeño proyecto editorial. El tipo de publicación requería un material poco extenso que fuera difícil de mover por las vías tradicionales. Fue así como nació la idea de «Pedradas», una selección de los mejores microrelatos y relatos cortos que han aparecido en este blog desde su inicio, allá por el 2006, más tres nanorelatos inéditos de propina.
   Santiago Eximeno, probablemente el escritor de género que con más mimo y talento practica las excelencias de lo hiperbreve, ha tenido la bondad de escribirme el prólogo y Javier Belanche, artista de lo digital, buen conocedor de las nuevas tecnologías y mejor amigo, participa con una curiosa reflexión a modo de introducción. Las dos colaboraciones un lujazo, vamos.

Presentación de Pedradas

Gordos – Planet 51 – Zombieland

Gordos. Una terapia de adelgazamiento sirve de hilo conductor para narrar la vida de un grupo de personajes con pocas virtudes y muchas miserias. Un vistazo lúcido al meollo de la sociedad actual sin concesiones a la platea, pero con algunas gotas de humor que lubrican el drama con buen oficio.

Planet 51. Película de animación española de excelente factura con voces de actores anglosajones en la original, como Gary Oldman o John Cleese, y guión a cargo del mismo responsable de «Shrek». Un astronauta llega a un planeta que cree deshabitado y lo encuentra poblado por extraterrestres que viven en una sociedad parecida a la América de los 50. Lo mejor que se puede decir de ella es que en el apartado técnico brilla al mismo nivel que las producciones Pixar o Dreamworks, lo peor, que ni en la animación ni en la historia ha sabido encontrar una personalidad propia que la distinga de ellas.

Zombieland. Como ya demostró «Zombies Party» el humor gamberro le sienta de fábula a la temática zombie, y esta lo confirma. Diversión sin complejos y mala uva bien dosificada, entretiene, tiene acción, y te echas unas risas —impagable cameo, no diré de quién—. Que los estómagos sensibles no se dejen amedrentar por el tono gore de los primeros compases, hay más vísceras en el primer minuto que en el resto de la película.

Moon – Donde viven los monstruos – Lluvia de albóndigas

Moon. El director inglés Duncan Jones demuestra en su ópera prima que menos es más cuando hay una buena historia de ciencia-ficción que contar. Un centro de extracción minera en la luna, un astronauta y un robot, pondría la mano en el fuego que ninguno de los argumentos que os vengan a la cabeza combinando estos elementos es el que la película desgrana. Mejor película, mejor actor (Sam Rockwell), mejor guión y diseño de producción en Sitges 2009.

Donde viven los monstruos. Adaptación del clásico infantil. Propone el acceso al mundo interior de un niño de nueve años en el que los juegos siempre son frenéticos y salvajes, donde las heridas y disputas apenas duelen y se olvidan rápido, y donde la imaginación reina sobre frágiles proyectos y se sostiene sobre una quebradiza capa de credulidad que dura tanto como los participantes de la ilusión quieren. A ratos demasiado profunda para niños, aunque los muñecos harán sus delicias, a ratos demasiado extraña para adultos, como si se estuviera contemplando el recreo de un colegio con normas y juegos desconocidos; el inclasificable Spike Jonze logra dejar la sensación de que el viaje ha merecido la pena.

Lluvia de albóndigas. Nueva película de animación de Sony. El argumento, una máquina que hace que llueva comida sobre un pequeño pueblo de pescadores, sirve para plantear una crítica nada complaciente a la sociedad de consumo y a la tendencia yanqui a exagerar las raciones de comida basura. La aventura desenfrenada y el humor siempre están presentes, después de todo el público infantil es su principal destinatario. La lluvia gastronómica se convierte en un personaje más que permite a sus responsables plantear situaciones de lo más imaginativas.