El tiempo vuela cuando se está en buena compañía. Un año más se ha escurrido y como cada ocho de febrero toca hacer balance de lo sucedido.
En el debe destaca el descenso significativo tanto en el número de visitantes únicos: 14.490, 3.766 menos que el año pasado, como de páginas cargadas: 25.464, 4.710 menos que en el 2009. En el haber hay que apuntar que vuestros comentarios se han doblado respecto al año anterior. Han sido, sin contar los propios, 317. 159 más que en el 2009. También hay balance positivo en las suscripciones CSS: 39 de media en enero de 2010, 14 de incremento respecto al mismo mes del año pasado, y 18 de media global, un incremento de 6 suscriptores respecto a la cifra que marcaba el año pasado.
Lo que se mantiene constante es mi pereza recalcitrante. A lo largo del 2009 he escrito 69 entradas, una más que en el 2009, lo que hace una media de entrada nueva cada 5,28 días.
Decía que el tiempo vuela cuando se está en buena compañía y, más allá del tópico, buena prueba de ello es lo rápido que ha desfilado este 2009. El año en el que he publicado mi primera novela en papel, en el que he ejercido de jurado literario por vez primera y en el que tuve el placer de pasear por las empinadas calles de Lisboa. El tiempo vuela cuando se está en buena compañía, y la verdad es que no se me ocurre ninguna mejor que la vuestra. Muchas gracias.
Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)
Evaluando
Sumido, como el resto del jurado, en la lectura y evaluación de los relatos presentados al Ovelles Elèctriques II, 159 entre catalán y castellano nada menos, siempre resulta un estímulo saber que la primera vez no lo hicimos mal del todo. El ganador, Rubén debe morir de Sergio Macías García, y el segundo clasificado, Humedades, de Felipe Martínez de Anguita d’Huart, figuran entre los flamantes finalistas de III Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas 2009, que se fallará el 1 de mayo. Si todavía no los conocéis os invito a hacerlo. Merece la pena.
La cinta blanca – Infectados – Mapa de los sonidos de Tokyo
La cinta blanca. El autor de «Funny games» nos muestra una serie de extraños sucesos en el marco de una pequeña comunidad protestante alemana justo antes de la Primera Guerra Mundial. Usando el mismo blanco y negro de las fotografías y filmaciones que nos han llegado de la época, la cámara se mueve de la esfera privada a la pública mostrando al espectador los sucesos de forma objetiva, sin juzgarlos, pero permitiéndole conocer la educación y ambiente en el que creció la generación que apoyó la subida al poder del nazismo. Bocado gourmet para paladear sin prisas. Amantes de montajes videocliperos abstenerse.
Infectados. Una excelente muestra de porqué en los USA toda una generación de nuevos cineastas españoles lo están petando en el género de terror. Partiendo de una premisa poco original: en una Tierra barrida por una epidemia unos pocos supervivientes intentan eludir la infección, los hermanos Pastor apuestan por la road movie centrándose en la historia de dos hermanos y su lucha por sobrevivir junto a la novia del mayor y una chica bien que han encontrado por el camino. Quien espere un correcalles de infectados postapocalípticos saldrá decepcionado. Su espíritu se encuentra más cerca de «La carretera» que de «28 días después».
Mapa de los sonidos de Tokyo. La Coixet nos ofrece una nueva historia de amor, lástima que nunca lo haya vuelto a hacer con el sentido del humor que en «Cosas que nunca te dije», aunque en esta ocasión se sumerge en el ambiente «bladerunero» de la capital nipona. La directora consigue que la localización impregne toda la narración, mostrándola como una ciudad tan apasionante como fría, igual que los corazones de los seres que la pueblan, y logrando eludir la sensación de que su elección es mero exotismo. Sigo sin acostumbrarme a la dicción en castellano de Sergi López, pero la química entre su personaje y la asesina japonesa, a pesar de lo que he leído en alguna crítica, me resultó perfectamente creíble.