Archivo de la categoría: Nudo de piedras (2006-2012)

De ovelles elèctriques y rosas secretas

Ya se encuentra disponible la antología con los ganadores y mejores relatos del Segundo Premio Ovelles Elèctriques. Bocatto di cardinale, oiga. Que si el buen nivel del año pasado ha quedado ratificado con el fallo del Tercer Premio Internacional de Editoriales Electrónicas, en el que ganador y segundo clasificado, Sergio Macías García con Rubén debe morir y Felipe Martínez de Anguita d’Huart con Humedades, se han llevado sendos accésits, el del presente se sale. Y no es amor de jurado.
  Su versión impresa se puede adquirir en Bubok, o descargarlo gratuitamente en pdf o en ePUB en el mismo enlace.

Portada II Premio Ovelles Elèctriques

Y si del 6 al 9 de mayo os dejáis caer por el Salón del cómic de Barcelona no perdáis la ocasión de haceros con los impresionantes marcapáginas de 1840. La Rosa Secreta, novela/cómic que Mariko y David Belmonte se traen entre manos.

Marcapáginas 1840

Visita al colegio Cèlia Artiga

El pasado miércoles 21 de abril fui invitado por el colegio Cèlia Artiga de Reus, con motivo de la semana de actividades de la diada de Sant Jordi, para charlar con los alumnos de 4º, 5º y 6º sobre Friki, libro que han trabajado en clase. Aproveché la ocasión para contarles por qué escribo, cómo surgió la idea de escribir la historia, cómo fue el proceso de escritura, y de qué forma se ven reflejados en ella la ciudad de Reus, y mis recuerdos de infancia. Lo verdaderamente interesante llegó con el turno de preguntas en el que los chavales estuvieron de lo más participativos y durante el cuál, surgieron cuestiones realmente interesantes como el origen de la idea para los kranks o los nombres imposibles de los protagonistas de la historia encadenada; por qué el primer y el último capítulo tienen el mismo título; por qué los padres de Tomás están divorciados o en qué establecimiento me inspiré para describir la tienda de Cómics Pancho. El colofón de la velada fueron dos asombrosos regalos hechos por los propios alumnos con la inestimable ayuda de sus profesores: un precioso punto de libro y un cuaderno compuesto, ni más ni menos, que por las opiniones que el libro ha merecido a cada alumno de las tres clases, de su puño y letra, sin trampa ni cartón, con una sinceridad encomiable. Hasta el momento había recogido más opiniones de adultos que de niños, los verdaderos destinatarios de la obra, y este pequeño tesoro ha solucionado la cuestión de un plumazo. Como os podéis imaginar me hizo una ilusión tremenda.
  Me lo pasé en grande, para qué os voy a engañar, y se lo debo agradecer a todo el equipo del Cèlia Artiga, en especial a Julián, de quién surgió la idea, a Esther y Jose, quienes trabajaron el libro en clase y recopilaron sus impresiones y, por supuesto, a los nanos, la classe de l’àliga y la classe dels castellers, que me brindaron su paciencia y atención.

P.D. En la web de literatura infantil Pequelibros ha aparecido un nuevo comentario sobre Friki. Lo que más me ha llamado la atención de este espacio virtual es el modo en el que se presentan las obras: de forma amena y dirigiéndose a los pequeños lectores de tú a tú. Podéis leerlo aquí.

contando batallitas

turno de preguntas

más batallitas

un relato de Pedradas

entrega del cuaderno

El meu avi Pere / Mi abuelo Pere

El meu avi Pere va néixer a Sant Esteve d’en Bas, quatre casetes de pedra envoltades de muntanyes i prats perdudes al capdamunt d’un turó. Podria dir-vos que era el cinquè de set germans i que de nen va haver d’ajudar a casa fent de pastor, que com a molts d’altres la Guerra Civil li va fotre en l’aire la joventut i li va tocar viure una postguerra trista i grisa, o que va tenir un bar i que quan arribava primer d’any perdonava els comptes pendents a tota la clientela. Us podria dir que, tot passejant, em va ensenyar les Rambles, la Plaça Catalunya, el Parc de la Ciutadella, em va portar al zoo, a navegar en «golondrina» i em va descobrir una ciutat, la Barcelona de finals dels setanta i començaments dels vuitanta, nova per mi tot i haver-hi nascut. Podria dir-vos que va comprar una casa en runes a Rajadell, un poblet del Bages, i la va convertir en el millor lloc on un nen voldria passar l’estiu. Us voldria explicar que allà em va ensenyar a anar en bicicleta, o que algunes tardes, quan anava amb els meus amics a veure’l a l’hort, ens donava pastanagues acabades de collir que netejava sota el rec. Podria dir-vos que li agradava molt jugar al billar a bandes o que mai es cansava de fer partides de dòmino.
  El meu avi Pere va marxar la matinada de Sant Jordi, una miqueta cansat de carregar amb el mateix cos des de feia noranta-quatre anys. M’han dit que ens espera, badant entre els llibreters que munten les parades sota les primeres llums de l’albada i amb l’aroma dolç de roses mullades que omple els carrers.

Mi abuelo Pere nació en Sant Esteve d’en Bas, cuatro casitas de piedra rodeadas de montañas y prados perdidas en lo alto de un cerro. Podría deciros que era el quinto de siete hermanos y que de niño tuvo que ayudar a su familia trabajando de pastor, que como a muchos otros la Guerra Civil le fastidió la juventud y le tocó vivir una posguerra triste y gris, o que regentó un bar, y que cada uno de enero perdonaba las cuentas pendientes a toda la clientela. Os podría decir que paseando me enseñó las Ramblas, la Plaça Catalunya, el Parc de la Ciutadella, que me llevó al zoo o a navegar en golondrina y me descubrió toda una ciudad: la Barcelona de finales de los setenta y principios de los ochenta, nueva para mí aunque había nacido en ella. Podría deciros que compró una casa en ruinas en Rajadell, un pueblecito del Bages, y la convirtió en el mejor lugar donde un niño querría pasar el verano. Me gustaría contaros que allí me enseñó a montar en bici, o que algunas tardes, cuando iba con mis amigos a verle al huerto, nos daba zanahorias recién cogidas que limpiaba bajo el riego. Podría deciros que le gustaba mucho jugar al billar, o que nunca se cansaba de echar partidas de dominó.
  Mi abuelo Pere partió la madrugada de Sant Jordi, un poquito cansado de cargar con el mismo cuerpo desde hacía 94 años. Me han dicho que nos espera entre libreros que montan sus tenderetes bajo las primeras luces del alba y el aroma dulzón de rosas mojadas que llena las calles.