Fue el otoño del 2004 cuando, curioseando por internet en busca de una editorial pequeña que le diera una oportunidad a Nudo de Piedras, topé con la editorial Entrelíneas.
Aseguraban leerse cuanto llegaba a sus manos y responder en el plazo de un mes con un informe sobre la obra. La web, realizada en Flash con una austeridad y buen gusto encomiables, inspira confianza y profesionalidad. Realza ambos elementos, el pop up que aparece en la página principal, con un decálogo para el escritor novel, donde un puñado de buenos consejos no deja lugar a dudas sobre la honestidad de la editorial.
El día 4 de Noviembre mandé el manuscrito y en menos de un mes recibí el informe prometido. Tras leerlo una y otra vez dos cosas me quedaron bien claras: la pimera, que se habían tomado la molestia de leer las casi cuatrocientas páginas de la novela, la segunda, que los elogios que le dedicaban eran excesivos. En la misma me instaban a ponerme en contacto con ellos para concretar una entrevista en Madrid y ya de paso invitarme a un cocido madrileño.
Fue justo entonces cuando buscando alguna referencia sobre la editorial vía Google en foros y demás, topé con un post sobre el tema en Cyberdark. Así conocí una de las webs más importantes para el fandom en habla hispana de los últimos años y más en particular uno de sus grupos de creación literaria: Tierra de Leyendas, creado por eLDanTe.
Desgraciadamente el usuario que había abierto el hilo, Eter, estaba pendiente de la entrevista y por lo tanto en la misma situación que yo. Sin embargo, el post citaba una fecha no lejana como la pactada para su cita con el editor Carmelo Segura, así que decidí esperar sus impresiones, antes de ponerme en contacto con Entrelíneas.
Y llegó el día, pero el mensaje no apareció en el post, ni siquiera al día siguiente. Así que decidí no esperar más y llamé al número que me indicaban en la carta. Me atendió el mismo Carmelo. Como no me era posible desplazarme desde Reus hasta Madrid, le pedí que me enviara por correo electrónico las condiciones del contrato; el hombre no puso ningún problema. Aquella misma tarde las recibí. Era un presupuesto de lo que me costaría publicar con ellos mi obra, en función de tiradas, de la calidad de la edición y del número de páginas. Creo que Eter no tardó en escribir en su post lo que yo ya sabía. Y a partir de aquí se inició en Cyberdark un intenso debate sobre la autoedición, probablemente uno de los más interesantes y largos de los que tuvieron lugar durante los últimos meses de la página.
Respondí el mail de Entrelíneas Editores diciéndoles que de momento no me interesaba publicar mi obra de aquella forma y que les agradecería me devolvieran el original. También les recriminé que en ningún apartado de su página web se hiciera mención al hecho de que se dedicaban a la autoedición. Más tarde conocería casos de gente de Tarragona y de otras partes de la península que se habían desplazado hasta Madrid sólo para recibir in situ el jarro de agua fría. No dudo de la profesionalidad de esta editorial, tengo constancia de que autores que han trabajado con ellos están satisfechos con su trabajo. Sin embargo sus tarifas son caras y no es nada transparente esconder una autoedición bajo el barniz de una edición común y mucho menos darle, a una invitación a publicar tu obra con ellos, el aspecto de un informe de lectura objetivo.
Respeto la autoedición como una vía para el escritor novel que quiera publicar a cualquier precio y disponga de los medios para costeársela. Pero si lo que realmente se quiere es vivir de esto y tener, sino la certeza absoluta, al menos una confirmación profesional de que lo que uno escribe tiene valor literario, lo mejor es seguir enviando originales, convenientemente registrados en el registro de la propiedad intelectual correspondiente, a editoriales y concursos.