Eso es exactamente lo que ha durado en cartelera por estos andurriales Arma fatal, la nueva producción de Edgar Wright, el de Zombies Party. Para más recochineo se proyectó en un solo cine de Reus y tarragona, en sesión única de 22:30. Supongo que no hace falta ni decir que para cuando nos plantamos en taquilla aprovechando las vacaciones navideñas la película brillaba por su ausencia, así que ayer mismo, después de la comilona navideña, la vimos en casa, tumbados en el sofá y con una cervecita bien fresquita; una versión DVDScreener que se veía de lujo, oiga. Después vendrán con que el p2p está erosionando los cimientos de la industria del ocio y que todos somos una panda de piratas que escatimamos royalties a los sufridos creadores y que la única forma de meternos en vereda es cargando un canon hasta en las lechugas. Yo les puedo ofrecer un consejo gratis para hacer frente a la piratería, a la SGAE, a distribuidores, a salas de cine y a cuantos intermediarios se os ocurran: hagan bien su trabajo de una puñetera vez, y háganlo a un precio razonable, mientras tanto dejen de dar por culo.
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El guardián entre el centeno (y II)
«Anyway, I keep picturing these little kids playing some game in this big field or rye and all. Thousands of little kids, and nobody’s around – nobody big, I mean, except me. And I’m standing on the edge of some crazy cliff. What I have to do, I have to catch everybody if they start to go over the cliff – I mean if they’re running and they don’t look where they’re going I have to come out from somewhere and catch them. That’s all I’d do all day. I’d just be the catcher in the rye and all. I know it’s crazy, but that’s the only thing I’d really like to be. I know it’s crazy.»
Oséase:
«En cualquier caso sigo imaginando a estos niños jugando en un gran campo de centeno. Miles de niños pequeños, sin nadie vigilándoles, me refiero a nadie mayor, excepto yo. Estoy al borde de un acantilado. Mi tarea es atrapar a cualquiera que se acerque al precipicio, me refiero a si empiezan a correr sin mirar a dónde van, entonces aparezo y les atrapo. Esto es lo que haría todo el día. Yo sería el guardián entre el centeno. Sé que es una locura, pero es la única cosa que me gustaría hacer. Sé que es de locos.»
Hace algo más de medio año os contaba que cambiaba de trabajo. De hecho, dejaba un puesto fijo como webmaster para realizar una sustitución en la Biblioteca de Letras de la Universidad de Tarragona, ocupando una plaza que tarde o temprano tenía que salir a oposición. La convocatoria se hizo pública a principios de septiembre y las pruebas tuvieron lugar el 31 de octubre, la teórica, y el 15 de noviembre, la entrevista.
Me gustaría dar las gracias a cuantos en su día me apoyasteis en mi pequeña migración. A partir de ahora puedo seguir siendo el guardián entre el centeno técnico de biblioteca, pero ya de pleno derecho.
La imagen que acompaña esta entrada es obra de Panypat en devianart.com.
Borrico
La obra ganó el Premio Planeta en 1992, su título es La prueba del laberinto y su autor, absoluto merecedor junto a quienes le otorgaron ese premio del epíteto que da título a esta entrada, no es otro que Fernando Sánchez Dragó.