Archivo de la categoría: Mundanal ruido

Últimas y penúltimas noticias del mundo exterior.

Seis libros (II): El Enviado, Joe E. Álamo

El EnviadoCuenta Domingo Santos en el prólogo de la obra que, al recibir el original de Joe E. Álamo para la revista Asimov de la que era director, consideró que publicar los relatos que la componían de forma independiente desvirtuaría el conjunto. El veterano escritor da en el clavo por una razón bien sencilla: El Enviado es una novela. Cuantas reseñas he leído lo definen como una antología de relatos y se cometió el sinsentido de nominarlo al ignotus a la mejor antología, cuando su lugar era, a mi juicio, el de mejor novela. La obra está concebida como un conjunto, y si uno se sumerge en su lectura con la idea de que se enfrenta a historias independientes con el mero nexo del mismo personaje, el que da nombre al libro, no tardará en entender demasiado tarde que todas las partes están íntimamente entrelazadas y que conforman un todo que es la historia que en realidad se nos está contando. Y digo demasiado tarde porque la obra es rica en matices y en círculos argumentales que se retroalimentan dándose sentido, y es muy sencillo pasarlos por alto como no se inicie la lectura ojo avizor y con conocimiento de causa.
  En el esmerado tapiz argumental, que página a página se va formando ante los ojos curiosos del lector y que el autor hilvana con sutileza y buen pulso, es donde reside el mayor logro de la obra. El lector no sabe a dónde se le lleva, pero en todo momento intuye que nada es casual y que merece la pena llegar a ese lugar pues la travesía no puede ser más placentera. La mezcla de elementos propios de distintos géneros que van del costumbrismo a la ciencia-ficción pasando por el terror y la fantasía le otorgan a la obra una personalidad difícil de encorsetar. Un aire volátil que es extensible a los elementos que la componen. La historia se desarrolla en un emplazamiento genérico llamada Llanos, en una época que podría ser la actual y los personajes que la pueblan atienden a nombres propios sin apellidos. El texto que abre el volumen tanto podría ser prólogo como epílogo. El punto de vista del narrador cambia de un capítulo a otro y hay distintos elementos en la trama, que no conviene desvelar, que también ayudan a conferirle ese efecto sfumato, ese tono de «nada es lo que parece». Víctimas y verdugos, culpables e inocentes, se mezclan y dan lugar al conflicto sin que nada pueda evitar que en el resultado final los papeles se intercambien y los poderosos muestren sus debilidades y los desamparados su fortaleza. En medio de todos ellos se encuentra El Enviado, ese misterioso personaje cuya naturaleza y cometido está cargado de simbolismo, un engranaje más en la fascinante cosmogonía que Joe nos propone, un ser marcado por un destino que no nos será revelada hasta la última página.
  El Enviado es una historia de redención, un viaje a lo más profundo de la naturaleza humana a través de nuestros actos y de las consecuencias que estos acarrean; allí donde el amor aparece como fuerza incontestable ante cuya presencia todo lo demás carece de sentido.

Ficha del libro: El Enviado.
Web del autor: Letras para soñar.

Seis libros (I): El Dios de los Mutilados, Claudio Cerdán

El Dios de los MutiladosLos asiduos a este blog ya se habrán percatado de que en él no aparecen reseñas de libros. De hecho tampoco lo suelen hacer de películas, ni de música, ni de otros productos culturales. El motivo no esconde ningún secreto de difícil confesión. Sencillamente considero que ya hay gran cantidad de blogs, la gran mayoría, en la que se pueden encontrar críticas con esos contenidos. Y dado que no considero mis opiniones ni forma de expresarlas como nada del otro jueves, prefiero limitarme a la motivación principal con la que nació esta bitácora: curriculum literario y espejo de paranoias personales.
Sin embargo, recientemente se ha dado una curiosa situación. De entre los últimos libros que he leído, seis han sido escritos por autores con los que tengo contacto, con algunos más estrecho que con otros, y en la mayoría de los casos vía internetil, aunque ya he tenido la ocasión de conocer a alguno en persona. El asunto es que a todos ellos les prometí, en su día, el consabido comentario al finalizar la lectura, pero entre pitos y flautas y viendo que la cosa se está alargando y tomando peligrosos visos de quedar en promesa incumplida, he decidido coger el toro por los cuernos y en lugar de dejar comentarios repartidos entre blogs y portales de género, dedicarles una merecida entrada a la reseña de cada uno de ellos.
Cometiendo una justicia galopante he decidido empezar por el último de los leídos. La razón, de nuevo, no esconde grandes misterios: es el que tengo más reciente y eso siempre facilita el asunto.

Juanma Aguilera afirmaba en la presentación del libro que Claudio Cedrán había creado un nuevo género con El Dios de los Mutilados: el spaggethi fantasy, en alusión a los western italianos de Sergio Leone y compañía. La definición no puede ser más exacta, entre otras cosas porque el propio autor lo reconoce en su blog, pero lo cierto es que el sabor de la épica crepuscular del spaggethi y de sus antihéroes empapa las 235 páginas de la obra. Me gustaría añadir que por poco que uno rasque, también sabrá reconocer entre sus páginas a Peckinpah y a John Woo; el campeonato de artes marciales de Operación Dragón o Dragon Ball según generación, el Kung Fu de Carradine o las féminas con katana y armas imposibles de Tarantino y su humor negro y violento. Y todavía me quedo corto.
La segunda parte de la definición viene dada porque no faltan en sus páginas elementos típicos en las novela de fantasía como elfos, un hobbit no reconocido, bárbaros, paladines, asesinos, pícaros, arqueros, dragones, dioses, cultos ancestrales, objetos de gran poder y sí, una misión para salvar el mundo. Dicho todo esto quizá empecéis a haceros una idea de qué ofrece esta novela. Y no, aunque parezca mentira el resultado no es un todovale indigesto.
La historia que El Dios de los Mutilados desgrana podría resumirse a grandes rasgos en un grupo de mercenarios y una misión. Sin embargo la trama no peca ni de previsible, hay al menos un par de giros de los que te dejan con cara de tonto, ni de aburrida. El autor consigue que el lector no sufra la siempre incómoda sensación del «esto ya lo he leído antes» y lo hace apoyándose en los puntos fuertes de la obra: sus personajes y el sentido del humor.
Sobre el variado plantel que pulula por sus páginas recae el mayor peso del libro. El grupo de aventureros comparten protagonismo de forma coral pero no por ello dejan de estar perfectamente caracterizados y dotados de una personalidad bien definida. De hecho, el rol que adoptan dentro del grupo y las relaciones que entre ellos se establecen resulta imprescindible a la hora de conocerles mejor. En la mayoría de los casos el autor parte de arquetipos que el aficionado al género reconocerá sin problemas para darles la vuelta en el momento menos pensado, y convertir en complejidad lo superficial, lo maniqueo en difuso.
El estilo de Claudio es dinámico y directo. Prescinde de descripciones innecesarias o de explicaciones gratuitas sobre el mundo en el que ocurre la acción, tan propias del género. El lenguaje empleado no busca llamar la atención sobre sí mismo, es un instrumento al servicio de la historia. Una historia que avanza sin pausa con un ritmo trepidante. Echando un vistazo a los referentes mencionados en el primer párrafo uno pronto caerá en la cuenta que todos ellos son cinematográficos y no es casual, pues nos encontramos frente a un estilo muy visual y una narración estructurada en escenas.
El tono del libro busca ante todo entretener. Abunda la acción desbocada, especialmente en el último tramo de la obra en la que el ataque a la fortaleza, con tono de traca final, no es más que el preludio a un más difícil todavía, donde siguen las muertes y los enfrentamientos sangrientos en un escenario escalofriante. Sin embargo no sería justo ignorar la crítica social que subyace a lo largo de toda la trama. Corrupción, pederastía, violencia de género y otras lacras de nuestra sociedad actual, así como un retrato nada complaciente de la naturaleza humana, aparecen a lo largo de la obra dejando un gusto amargo que sólo el tono humorístico general hace más llevadero.
Aunque nos encontramos frente al primer volumen de una trilogía, en el que se dejan unos mínimos cabos sueltos que den pie a continuidad, el libro se lee sin problemas como historia independiente con un final. Un servidor se ha quedado con ganas de más, pero no con la sensación de coitus interruptus tan común en este tipo de sagas, lo cual, y más teniendo en cuenta la memoria que gasto, siempre es de agradecer.

Ficha del libro: El Dios de los Mutilados.
Web del autor: Conservado en alcohol.

Friki se restrasa

Me informan desde Edimáter, la pequeña editorial andaluza que tiene previsto publicar la novela, que el proyecto no ha sido aprobado por la Junta de Andalucía. En consecuencia no recibirá la ayuda de la que la editorial depende, en parte, para lanzar sus novedades.
  La subvención consiste en que la Junta adquiere una cantidad determinada de ejemplares, entre 200 y 500 y los reparte entre todas las bibliotecas públicas andaluzas. De esta manera no sólo se promueve la lectura sino que además el escritor recibe la cantidad correspondiente en calidad de derechos de autor y la editorial coloca un número determinado de ejemplares.
  Como era previsible la Junta ha dado prioridad a los autores nacidos en Andalucía, y en Friki se da la situación, igual que en el resto de obras presentadas a concurso a las que se les ha denegado la ayuda, que ni un servidor ni el ilustrador lo son.
  El contrato está firmado y la obra, en principio, tiene que salir, pero lo hará a lo largo del año 2009.
  Definitivamente, esto de escribir no es para impacientes…