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La Luna dormida en El Buen Pozo Sediento

No se me ocurre mejor forma de acabar el año que el generoso comentario que Esteban González le ha dedicado a La Luna dormida en su bitácora El Buen Pozo Sediento. Os recomiendo su lectura sin reservas, pues podéis encontrar contenidos tan jugosos como una serie de entrevistas a autores de fantasía como David Prieto, Francisco J. Illán Vivas o Pedro Camacho. Ya tardáis en daros un garbeo por tan acogedora posada.
  Leer reseña de La Luna dormida en El Buen Pozo Sediento.

Lectura fácil

lectura fácil

Esta tendencia está cogiendo mucha fuerza entre universidades, bibliotecas y otras instituciones y organizaciones; sin ir más lejos, CCOO acaba de convocar el Primer Premio de Novela Corta de Lectura Fácil en català.
  Tal y como explica la Asociación Lectura Fácil en su web, a pesar de su nombre, se trata de ciertas pautas de escritura cuya finalidad es la creación de material de lectura para gente con dificultades lectoras o de comprensión. Es decir, un grupo bien heterogéneo que incluye desde niños a inmigrantes recientes, pasando por analfabetos funcionales, ancianos, afásicos, hasta gente con discapacidades mentales o físicas. La propuesta parte de la base que el acceso a la cultura, a la literatura y a la información es un derecho democrático al que, a menudo, no todos pueden acceder debido a las limitaciones que impone el propio medio. Aquí podéis consultar las directrices básicas de lectura fácil, aunque más allá del lenguaje también las hay que conciernen a la maquetación del texto o a el contenido del mismo. Os dejo algunas de ellas, como observaréis las hay que son de aplicación en cualquier tipo de escritura:

  • Exponer el texto de forma ordenada y bien relacionada.
  • Evitar la implicación de muchos personajes en cada acción.
  • No dar por asumidos conocimientos previos sobre el tema tratado.
  • No justificar el texto por el lado derecho.
  • Escoger tipografías claras.
  • No utilizar dibujos como fondo de texto pues dificultan la lectura.
  • Procurar que el final del párrafo coincida con el de página.
  • Desarrollar la acción siguiendo un único hilo y de acuerdo a una secuencia lógica.

A priori uno puede pensar que nos encontramos ante otra de esas tendencias que aparecen como champiñones en tiempos políticamente correctos, pero por poco que uno lo medite, vale la pena tomar esta iniciativa en consideración. Evidentemente no se trata de escribir siempre sometidos a estas directrices, pero sí de tener conciencia de esta variedad y por qué no, de la misma manera que uno puede plantearse la escritura de una novela infantil o histórica, proponerse una de lectura fácil. A veces resulta recomendable salir de nuestra torre de marfil, escaparnos de nosotros mismos y de nuestros personajes e historias; de preocupaciones lícitas como temas de publicación y distribución, y desplazarse hasta el otro extremo de la cadena. Ponerse en la piel de toda aquella gente que quiere disfrutar del placer de la lectura, pero que, sencillamente, no puede hacerlo porque nadie escribe pensando en ellos. De hecho, estoy seguro de que bastará que las ventas y premios de este tipo de escritura empiecen a cantar para que más de uno y de tres se lancen a practicarla. A modo de prueba he escrito una página intentando seguir las pautas marcadas y os aseguro que resulta todo un desafío. Ahora tengo bien claro porque no se la denomina escritura fácil.

Seis libros (VI): El susurro del bosque, David Mateo

El susurro del bosqueComentaba David Mateo, con motivo de la presentación de Perversa en Barcelona, el peso que el contexto histórico tiene en la buena fantasía y de la importancia que él da, a la hora de escribir un cuento, a contextualizar adecuadamente la narración en el marco histórico que le permita plasmar mejor la idea central a desarrollar. Esta idea tiene especial importancia en El susurro del bosque puesto que el autor nos ofrece su particular visión de La Leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving, pero lo hace desplazando la acción desde el siglo 17 en New Amsterdam, la colonia holandesa a orillas del Hudson que daría lugar a Nueva York, a finales del 16 en Ollaytambo, Perú, tras la conquista del imperio inca por parte de Pizarro. Es en este ejercicio de descontextualización de la historia donde el autor consigue que ésta adquiera connotaciones totalmente distintas al original.
  También hay que apuntar que el modelo seguido por la obra, antes que el literario, es la versión cinematográfica rodada en 1999 por Tim Burton. Ello queda claramente reflejado tanto en su estructura, ese whodunit que apunta Rafa Marín en el prólogo, como en su desenlace. Sin embargo que nadie se lleve a engaño, El susurro del bosque, nos cuenta una historia elaborada con nuevos mimbres. Y si bien el monje fantasma y su guja española que tienen aterrorizados al pueblo de San Pedro tiene su origen en el jinete alemán que cabalga por Sleepy Hollow con la cabeza que le arrancó una bala de cañón bajo el brazo, el protagonista de esta obra, Tomás, huérfano lazarillo del párroco de San Pedro, nada tiene en común con el desgarbado maestro Ichabod Crane, y sus circunstancias no pueden ser más diversas.
  La condición de relato largo o novela corta, según se prefiera, le sienta estupendamente bien a la historia. Sin un ápice de paja el autor va al grano desde la primera línea. En apenas dos páginas conocemos la historia del pueblo y se nos presenta a Tomás, pasando rápidamente a un segundo capítulo que ya nos sumerge de lleno en la trama y en el misterio que envuelve a San Pedro y sus pobladores. La variopinta comunidad que vive sumida en sus quehaceres cotidianos, pero sin poder apartar la mirada de una selva preñada de misterios y leyendas ancestrales de la que sólo les separa un puente y cuatro torreones, construcción que les permite sortear las aguas del oxcoa y acceso simbólico a las verdaderas raíces de aquella tierra, deseterradas por el conquistador español a lo más profundo de la espesura.
  Se trata de una lectura amena, ágil, que atrapa sin artificios y que ante el estímulo de su corta extensión, empuja al lector a seguir leyendo hasta conocer un desenlace en el que no faltan giros argumentales que concluyen la lectura dejándote con buen sabor de boca. Si a ello le sumamos un estilo sintético, comedido, que elude en todo momento recrearse en descripciones o alargar la trama con párrafos retóricos, podemos decir que, efectivamente, nos encontramos ante una obra muy adecuada para jóvenes lectores, de esas que consiguen despertar el apetito por la lectura. Aunque sería una verdadera lástima que el hecho de haber sido publicada en una colección juvenil la lleve a ser descartada por paladares más adultos. Para quienes ya conocen la obra de David Mateo bastará con decirles que si disfrutaron con los cuentos de Perversa, El susurro del bosque es el relato que les falta en esa antología.

Ficha del libro: El susurro del bosque.
Web del autor: David Mateo Escudero.