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Relatos elegidos para el primer número de Catarsi

Traduzco directamente la entrada aparecida en el blog de las Ter-Cat (Tertulias catalanas de ciencia ficción, fantasía y terror):

Hoy, día 21 de febrero, los miembros colaboradores del fanzine Catarsi han escogido los relatos que serán publicados en el primer número del fanzine. Queremos destacar que a día de hoy se han recibido 30 relatos, 22 de los cuales están escritos en catalán, 4 en español y 4 más en inglés.

Queremos recordar que el hecho de que un relato no haya sido elegido para el primer número no significa que haya sido descartado automáticamente. Algunos de ellos quedan reservados para otros números de Catarsi.

Los autores de los relatos que no sean publicados en este primer número recibirán una notificación por escrito, detallando qué relatos quedan en espera y cuáles son descartados definitivamente al no superar la nota de corte.

Relatos que serán publicados en el número 1 de Catarsi (por ordren alfabético):

+ «Capturadora de somnis» de Pep Burillo – Barcelona (Barcelonès)
+ «CPU» d’Enric Herce – Reus (Baix Camp)
+ «Marea de temps» d’Eugeni Guillem
+ «Obridora de carreteres» de Gareth D.Jones – Essex (Regne Unit) – Original en anglès-
+ «Polichinela» de Santiago Eximeno – Madrid (Espanya) – Original en espanyol-
+ «Querido Carlos» de Santiago Eximeno – Madrid (Espanya) – Original en espanyol-
+ Viatge de noces (menut) – Sant Celoni (Vallès Oriental)

Los cuentos escritos en inglés y español serán traducidos al catalán con el permiso de los respectivos autores.

Nota: Los títulos de los relatos en español probablemente sean diferentes una vez realizada la traducción.

Editores de Catarsi

Desde aquí quiero animar a todos aquellos autores que no conocéis la lengua de Pedrolo, als catalans ja no cal ni dir-ho, a participar en esta interesante iniciativa pues, como podéis ver, no supone impedimento alguno para mandar vuestros textos. Por no mencionar que siempre resulta enriquecedor que un relato propio sea traducido a otra lengua. Podéis enviarlos a catarsifanzine@gmail.com.

Tres hombres y dos mujeres sin piedad

Primer premi Ovelles Elèctriques

Quiero empezar esta entrada felicitando a todos los participantes del «Primer Premi de relats Ovelles elèctriques», verdaderos protagonistas del sarao, y en especial a los finalistas y ganadores. No es peloteo gratuito decirles a estos últimos que, si supieran lo ajustado de la votación final y el intenso debate que sus creaciones han suscitado entre los miembros del jurado, todavía se sentirían más orgullosos de haber conseguido colarse entre los diez elegidos sobre los 123 participantes iniciales.
  Tengo la seguridad de que los tres primeros clasificados son los tres mejores relatos finalistas. Sin entrar en detalles, uno de ellos es mi relato preferido de todos los presentados.
  No hace falta decir, precisamente por eso lo hago, que hay algunos relatos que a mi juicio merecían estar en la final y se quedaron por el camino. Relatos excelentes que bien merecen que sus autores les brinden las oportunidades que haga falta, sea en otro certamen, sea en revistas o e-zines, para que al menos, unos pocos lectores puedan disfrutarlos. La buena noticia es que se tiene pensado publicar una antología en edición bajo demanda con los mejores relatos presentados al concurso. De ser escogidos, ése puede ser un estupendo lugar.
  Ha habido debate del bueno, respetuoso pero a cuchillo, los cinco miembros del jurado defendiendo con argumentos de peso las preferencias personales y obligando a los demás a conceder que se nos habían pasado por alto detalles que otros ojos si habían sabido ver, del mismo modo que los argumentos propios hacían reconsiderar las posturas ajenas. Divertido, es la palabra. Sólo se ha echado de menos una reunión presencial, más que nada por aquello de otorgar caras a entidades virtuales, y aprovechar la situación para ponernos finos en cualquier restaurante, la dolorosa a cuenta de Eugeni, of course.
  Tenía la intuición, y ahora el convencimiento, que la experiencia de formar parte de un jurado debería ser obligatoria para cualquier escritor en ciernes. El enfrentarse con el máximo respeto y curiosidad a un buen número de escritos ajenos, con la responsabilidad de valorarlos y el principal acicate, —aquí reside sin duda alguna la integridad de cualquier certamen—, de intentar dar con el mejor de todos, ofrece una perspectiva difícil de conseguir ante un libro publicado o la obra propia. Al mismo tiempo que se toma conciencia de las singularidades que nos llaman la atención y por qué lo hacen, vemos las tendencias grupales, las temáticas compartidas, los distintos enfoques y aquellos casos en lo que estos han funcionado, en cuáles no, y por qué motivo. Todavía más enriquecedor resulta el debate posterior, el contrastar las impresiones propias con las del resto del jurado. De las discrepancias y acuerdos, y sobretodo de las argumentaciones de los primeros, se aprende muchísimo pues obliga a salir de la torre de marfil que es nuestro propio ego y sobrevalorado criterio. Todo ello supone una información valiosísima, no sólo a la hora de perpetrar las propias creaciones sino, sobretodo, a la de afrontar un certamen literario. Evidentemente me refiero a los que merecen tal nombre y no a los que encubren una simple pantomima de promoción de una obra escrita por encargo. Sobran las explicaciones, ¿verdad?
  Pero regresando a los relatos, veamos si soy capaz de desglosar, en unas pocas líneas básicas, algunas premisas que pueden resultar de utilidad a la hora de acudir a un concurso de relatos. Evidentemente ninguna de ellas asegura la victoria y, para qué engañaros, más de uno os quedaréis con la impresión de «el colega ha descubierto la sopa de ajo», pero como decía al principio del párrafo anterior, una cosa es tener la intuición, y la otra, el convencimiento.
  —Faltas, puntuación y errores ortosintácticos en general. Su presencia reiterada en un texto corto, siempre se puede colar alguno, denota falta de revisión, dejadez, y le arrebata al relato cualquier posibilidad de victoria por muy genial que sea.
  —Desechar cualquier relato que no se entienda o funcione a la primera lectura. Hay mucho que leer, poco tiempo, y a excepción de casos muy concretos, el lujo de una relectura sólo lo disfrutan los finalistas.
  —Olvidarse de relatos experimentales, huir como de la peste de tramas oníricas y surrealistas a las que el género puede ser tan propicio. Ninguno de los relatos presentados con este perfil han conseguido llegar a la final. No suelen gustar. Miento. A mí me encantan. De hecho mi segundo relato favorito era de este tipo, y había por ahí algún otro que también puntué generosamente. Pero yo es que soy raro y se trata de afinar con el gusto mayoritario de un jurado. Algunos objetarán que el segundo clasificado pertenece a dicho grupo. Discrepo. No hay que confundir un desvarío fantástico que lleva la suspensión de la credulidad al extremo, pero presenta una lógica interna, con un escrito que busca deliberadamente, y se recrea, en la sensación de extrañeza.
  —Éste es específico para relatos fantásticos: intentar concentrar toda una cosmogonía o mitología en un relato es imposible. Puede que en la mente del autor todo esté muy claro, pero cualquier lector con un coeficiente intelectual estándar que se enfrente al texto por vez primera se habrá perdido a la quinta línea. Si es paciente logrará llegar al final del texto, pero se aburrirá como una ostra.
  —Uno relacionado con el anterior, pero de carácter más genérico: Menos es más. Mejor explicar poco pero bien a mucho de forma sintética. La acumulación termina dejando la desagradable sensación que uno está leyendo el esquema de una novela.
  —El giro final pistonudo no existe. Cualquier relato que dependa en exceso de uno tiene las de perder al quedar reducido a mero preludio de esa sorpresa, corriendo el riesgo de que el final no guste o que se intuya demasiado pronto. En caso de gustar y de pasar el primer corte, esa sorpresa perderá fuerza en las sucesivas relecturas. Por cierto, a estas alturas Los otros y El sexto sentido ya las ha visto hasta el Tato.
  —Éste es específico para relatos ci-fi y está relacionado con el punto anterior: que el lector lea una historia pensando que el protagonista es humano, y que al final resulte ser extraterrestre, androide o cualquier otra variedad, hace tiempo que dejó de ser original y lo más probable es que al mismo certamen se hayan presentado decenas de historias similares.
  —Buscar la originalidad en la medida de lo posible, o mejor dicho, intentar evitar sendas demasiado holladas. Valorar, una vez terminado el relato, si nos ha traicionado el subconsciente. Si la historia, o algún elemento en ella, se parece demasiado a cualquier otra cosa ya escrita o filmada que ha disfrutado de distribución masiva. En este punto nos puede ser de gran ayuda la valoración de amigos y familiares. Quizá no sea tan crucial como los anteriores, de hecho un par de relatos finalistas se podrían incluir en él. Pero debo decir que uno de los argumentos para atacarlos en el debate final fue ése, yo mismo lo utilicé, y que ninguno de los dos se alzó con la victoria. Como mal menor, y en caso de que estemos realmente satisfechos del relato o que descubramos la semejanza demasiado tarde y ésta sea secundaria, siempre se puede añadir, si la naturaleza del escrito lo permite, alguna referencia a la misma, así nos subimos al carro del homenaje o referente.
  —Hablando de referencias. No conviene abusar de las frikis. Y si aún así el tono del relato lo requiere, o sencillamente al autor le sale de las narices hacerlo, al menos que sean algo más sofisticado que menciones a Star Wars, Matrix o a la trilogía de Tolkien.
  —El sentido del humor es personal e intransferible y hacer reír muy difícil, ergo conectar con el sentido del humor de cinco personas es toda una gesta. Por otro lado, si un texto cómico logra pasar el corte y plantarse en la final, siempre se enfrentará a una pérdida de frescura mucho mayor que el resto pues los chistes y ocurrencias ya son conocidos. Un toque de humor siempre se agradece, pero a no ser que la sangre de Groucho o Woody Allen corra por vuestras venas, yo no apostaría por un relato humorístico a menos que el certamen sea específico de estos.
  —Que la historia atrapé desde la primera línea y no suelte hasta la última. Es decir, que lo que se cuente sea interesante de principio a fin. Cuando hay mucho que leer cada gramo de diversión se agradece como agua de mayo y el buen sabor de boca en el jurado queda asegurado. Por otro lado maldita la falta que hacen interludios o ejercicios de estilo vacíos en textos de esta extensión. No insinúo que se tenga que renunciar a una escritura elaborada y que esté animando al personal a tirar por la tangente, sino que el lirismo no tiene por qué estar reñido con un contenido interesante.
  Ya para terminar, sólo me queda agradecerle a Eugeni Guillem el haberme brindado la posibilidad de disfrutar de semejante experiencia e invitaros a leer los magníficos escritos de José María Pérez Hernández, de Felipe Martínez de Anguita d’Huart y Sergio Macías García. ¡Enhorabuena campeones!

Facebook killed the blog star?

facebook

Basta echar un vistazo en los monitores de los ordenadores del vestíbulo de la biblioteca o en los portátiles de la sala para ver por donde andan las tendencias del personal. Si hasta el momento la mirada detectaba blogs y fotologs, messengers y algún que otro myspace, ahora la hegemonía del facebook, con su diseño minimalista en blanco y azul, impone su ley. De hecho es la pregunta de moda «¿Tienes facebook? ¡Te agrego!» y a coleccionar amigos como cromos.
  Nada más lejos de mi intención que soltar una perogullada crítica sobre la red social en cuestión, yo mismo soy usuario y me lo paso teta fisgoneando los muros de mis contactos y jugando a vampiros, a ser alcalde, a secuestrar incautos o a competiciones de formar palabras… sólo me gustaría reflexionar acerca de cómo dicho fenómeno puede afectar a la blogosfera.
  Facebook es foro, blog, youtube, fotolog y messenger todo en uno. Permite restringir el acceso a los materiales publicados a nivel personal, pero también permite crear páginas a las que cualquiera pueda tener acceso. Desde luego que hay publicidad de pago, pero lo que resulta más novedoso es el efecto boca a boca que a nivel gratuito se puede conseguir gracias a su estructura. Un efecto ola de progresión geométrica en la que los amigos de los amigos de los amigos de tus amigos terminan conociendo una inicitaiva que un desconocido promociona, pero que en virtud de la confianza social sobre la que se sustenta esta red, tiene una garantía incluso superior que la que proviene de un anunciante anónimo. Dentro de esta posibilidad cabe, sin ningún lugar a dudas, la promoción de un libro. No es casual que editoriales y librerías anden a la caza de amistades. Promoción de la buena, y gratis, oiga.
  Podríamos diferenciar, a grandes rasgos, entre dos tipos de blogs: aquellos que vienen a ser un diario de las inquietudes y aventuras de sus propietarios, y aquellos que estando íntimamente ligados a sus autores, no renuncian a ofrecer contenidos de interés ni a dotar de cierta entidad periodística al texto escrito. Visto lo visto, creo que facebook dará al traste con muchos blogs y fotologs del primer grupo por una razón bien sencilla: cumple las necesidades de exhibicionismo y empatía social mucho mejor que un blog. En el caso del segundo la cosa es bien distinta. Pues dando por hecho que la mayoría de sus autores tienen cuenta en facebook, la mayoría de los blogueros que sigo la tienen, aquél será el lugar natural de fotos, videos y demás material que antes se compartía en el blog, dejando así, como amo y señor de la blogosfera, el texto puro y duro. Eso no significa que el blog tenga que renunciar por completo al apoyo de la imagen, sencillamente ahora existe un lugar donde resulta mucho más práctico compartir según qué tipo de archivos; tampoco es que facebook no permita la opción de textos más o menos largos, pero está claro que su entorno caótico no es el lugar más adecuado para la lectura tranquila. Éste es, a mi juicio, el nicho que facebook no podrá arrebatarle al blog. El interés de lo que se cuente y la calidad del cómo se haga cobra así mayor protagonismo que nunca antes. No sé si facebook o cualquier otra aplicación que todavía esté por llegar terminará por anular el fenómeno blog, espero que no, de momento, a mi entender, le ofrece la posibilidad de depurarse como género periodístico.