Compré Friki, de Enric Herce Escarrá, por error. Lo elegí del catálogo de una librería online porque el argumento me pareció medianamente interesante…
Leer reseña completa: Friki en Adiazman.
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Tras finalizar el diseño de su nueva página web y poner en marcha una tienda virtual. Edimáter sigue apostando por la web 2.0 al crear su propio canal en youtube, donde aglutina todos los book trailers de sus libros, y sendas cuentas en facebook y twitter, en las que informar de las últimas novedades.
Me sorprende gratamente la evolución que en este sentido está experimentando la editorial desde que la conocí, cuando su tarjeta de visita virtual era una web desactualizada con un diseño que ya había quedado desfasado y que poco o nada invitaba a descubrir sus publicaciones. La web actual me parece de un buen gusto exquisito. Actual, atractiva, aprovecha las ilustraciones de algunos de sus libros de cuentos para crear una ambiente acogedor que anima a pasearse entre sus páginas con un sistema de navegación sencillo que permite adentrarse en sus dominios a niños y adultos. En definitiva, lo que debería hacer cualquier web que se precie.
Más allá de lo propios dominios, ampliar horizontes mediante redes sociales y comunidades virtuales es un paso que cualquier editorial pequeña debería realizar. Al fin y al cabo se trata de una inversión cero que solo requiere un pequeño esfuerzo inicial y otro más continuo de mantenimiento, imprescindible actualizar en el mundo de la 2.0, pero que en cambio permite diversificar de forma considerable las vías de acceso a lectores, padres y educadores. Sería ingenuo ignorar la saturación que estas aplicaciones sufren y que, sin duda, merman considerablemente su supuesta capacidad de convocatoria multitudinaria. Sin embargo, el simple hecho de apostar por ellas, de optar por tener presencia en dicho entorno, ya es toda una declaración de principios que empuja a mirar con buenos ojos a quienes se niegan a quedar anclados en el pasado.
Cambiando de tema. Ya se encuentra disponible «La Rosa Secreta» primera entrega del cómic/novela digital creado por Mariko y David Belmonte. El resultado es absolutamente profesional, digno de estantería de tienda de cómics. Si todavía no conocéis el proyecto, ya estáis tardando en darle al enlace.
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Hay libros que te devoran. Que te atrapan y te mantienen pegado al sofá contra tu voluntad, como si un alien alojado en tu estómago te obligara a seguir pasando páginas en lugar de dedicarte a otros quehaceres. Libros que te hacen perder la noción del tiempo y de la realidad. El nuevo de José Miguel Vilar-Bou pertenece a esos, pero solo a medias. La noción del tiempo te la hace perder, pero la de la realidad no, de hecho a cada paso te la restriega por la cara como una mierda recién salida del recto. Un excremento que te perturba, que te obliga a mirar a los ojos del mundo en que vivimos, que te remueve por dentro y te hace sentir más vivo. José Miguel no va de Tarantino ni de John Woo, en su mundo los héroes hace mucho que pidieron la baja por depresión. Su violencia no es sensual ni molona, te sacude, te menea, te obliga a enfrentarte al meollo de la especie humana para que una vez en lo más profundo de la ciénaga, sepas valorar la extraña belleza de la flor que ha crecido en medio del lodazal. Porque en la nueva novela de José Miguel Vilar hay lirismo a cascoporro, frases y frases llenas de una belleza singular que te atenaza la garganta y amenaza con asomar por tus ojos en forma de lágrimas. Su prosa tiene el perturbador efecto de hundirte en la miseria, de asquearte hasta el malestar físico en escenas de tortura y de empalamientos, hasta empujarte al borde del abismo, para solo entonces, cuando crees haber llegado al límite, cogerte de la mano y hacerte sentir de nuevo en paz contigo mismo mediante una sola frase, un solo chiste.
La evolución en el estilo del autor resulta evidente respecto a su obra anterior, Los Navegantes, la mayoría de sus elementos regresan aquí, pero mejor reposados, con una maceración más lograda, con una escritura que ha ganado en madurez. Atendiendo al tiempo de cocción, 4 meses, el mérito del resultado depende más del talento del autor que del tiempo dedicado. Y es que en Alarido de Dios, José Miguel ha logrado integrar el humor, el sexo y los anacronismos de forma más equilibrada que en su ópera prima, donde a menudo aparecían como invitados fuera de lugar, espontáneos a destiempo, mientras que aquí forman parte del todo, al igual que las disputas filosóficas, los destripamientos, decapitaciones, violaciones y otras finuras.
Con tan solo dos novelas no me parece exagerado hablar de un estilo Vilarense o Bousiano, según se prefiera. Un estilo que en esta nueva obra da un paso más allá, exigiéndose nuevas cimas, distintos puntos de vista narrativos, notas a pie de página, juegos metaliterarios a lo «elige tu aventura» o mezcla de géneros como la poesía o el guión cinematográfico.
Habrá quien le reprochará a JM, con parte de razón, el haber utilizado para su nueva construcción mimbres parecidos a los de la anterior. Otros consideraremos que es un cabronazo con demasiado talento, un asqueroso que mima el lenguaje a lo encantador de serpientes y lo moldea a su antojo, a placer, mientras la mayoría tenemos que conformarnos con peinarlo a contrapelo. Tampoco es plan que, con tan solo treinta tacos, el indeseable nos hubiera traumatizado a todos con una obra maestra.