Archivo del Autor: Enric Herce

El Alcaudón de la Tierra

alcaudón terrestre

Ahora que he terminando de leer La caída de Hyperion, continuación de la archifamosa Hyperion, después de 1374 páginas me entra la duda, perspicaz que es uno, acerca de si realmente existe el Alcaudón. No, no es que haya perdido el juicio y tanta space opera repleta de reflexiones religiosas y existencialistas haya terminado por hacerme creer que un ente enorme, todo metal, espinas, ojos rojos y mala uva acecha a la vuelta de la esquina. Me refiero a que me ha entrado la duda de si la palabra existe.
  Un servidor estaba convencido de que se trataría de un nombre que Dan Simmons se había sacado de la manga, algo que en inglés sonaría algo así como «alkádn» y que se había castellanizado con una simple tilde en la última sílaba. Un nombre, todo hay que decirlo, que me parecía genial, con ese inefable aire amenazante. Como de costumbre no he dado una. Y sí, como ya sabíais todos menos yo, no se trata de un nombe inventado, la palabra existe.
  El alcaudón, shrike en inglés, es un pájaro. Monísimo, como podéis comprobar en la imagen superior, pero cabrón de cojones. La dieta de esta ave rapaz está compuesta por insectos, lagartos, otros pájaros y ratones, y entre sus hábitos predatorios destaca el de utilizar espinas a modo de almacenes en los que ir empalando a sus presas sobrantes hasta que llegue el momento de degustarlas. Del mismo modo, el Alcaudón de Hyperion, aquel que acecha entre las Tumbas del Tiempo, empala vivas a sus víctimas humanas en el Árbol del Dolor.

Sin ánimo de entrar a reseñar aquí este sentido homenaje al poeta John Keats que es Hyperion y su continuación. Sólo apuntar, por polemizar que no sea, que aunque estoy de acuerdo con la opinión extendida de que el libro que da inicio a la saga es más redondo que La caída de Hyperion y que a este último unas cuantas decenas de páginas menos no le harían ningún mal, no es menos cierto que La caída de Hyperion es un gran libro, donde Dan Simmons consigue cerrar de forma envidiable todas las complejas tramas y enigmas que planteaba en el primero y unas cuantos más que se añaden en éste. Que no es moco de pavo, oiga.

Alcaudón de Hyperion

Fuente de la imagen: faceandhead

Y no vagaremos más…

Aunque la noche fue hecha para amar,
Y el día madruga en demasía,
Nunca volveremos a vagar
bajo la luna que tanto brilla.

Lord Byron (1817)
Fragmento de «So we’ll go no more a-roving».

¿O tal vez sí?

Adiós a Miasma

a reveureA principios de julio, poco después de la aparición del número 10, la publicación anunciaba en la web que el periodo de recepción de relatos quedaba cerrado hasta previo aviso. No tardó en dejar de funcionar su Myspace. Ayer se confirmaban mis temores: Miasma, deja de existir tanto en su edición catalana como en castellano.

Miasma nació en Manresa como fanzine de género en la primavera del 2006 de la mano de Meritxell Genescà y Caleb Ferrer. Desde entonces se han sucedido 10 números en su edición castellana, cuatro en la catalana y dos nominaciones a los ignotus.
  En todo este tiempo la publicación fue experimentando mejoras de forma progresiva como fue incluir ilustraciones de los relatos más destacados o portadas a todo color, la primera en el segundo número en catalán, o ir cambiando el sistema de edición, que pasó de las grapas más clásicas a un lomo encolado que no acabó de cuajar y finalmente a espiral. En los últimos tiempos sus responsables también expresaron su voluntad de centrarse en el terror y la ciencia-ficción en detrimento de contenidos más propios del género fantástico.
  Mención a parte merece el «Premi Miasma de relats de terror i ciència-ficció en català», que en tan sólo dos ediciones se convirtió en un certamen imprescindible dentro del calendario, reflejo del vacío que existe de eventos de este tipo en Catalunya más allá del UPC y de puntuales certámenes de municipios, y que ahora, con la desaparición de la publicación, vuelve a salir a la palestra.

Tuve la suerte de conocer a Meritxell y a Caleb en la entrega de los primeros premios Miasma. Saltaba a la vista que la organización de aquel evento y la edición del fanzine en sus dos versiones tenía que suponerles un trabajo enorme y la dedicación de muchas horas de su tiempo libre. Sin embargo, también resultaba evidente que todo era fruto de un entusiasmo contagioso y una gran pasión por el género.
  Podría decir que la noticia del cierre de Miasma me entristece, que es una mala noticia para escritores y lectores del género. Pésima para quienes no renunciamos a hacerlo en catalán. Pero creo que todo esto es secundario. En este momento lo que realmente me apetece es agradecer a Caleb y a Meritxell los buenos ratos que su esfuerzo nos ha brindado a lo largo de estos casi tres años de trayecto. En mi caso, puedo decir sin temor alguno a equivocarme que alguno de ellos me acompañaran el resto de mi vida.

Moltes gràcies companys. Que tingueu sort!